martes, 1 de enero de 2019

Dualidad II


Aunque tenía una dualidad tan profunda, no era un hipócrita en ningún sentido: mis dos facetas eran de lo más sinceras. No era más yo mismo cuando dejaba de lado todo control y me zambullía en la vergüenza que cuando trabajaba a la luz del día, en la promoción del conocimiento o el alivio de la pena y el sufrimiento.

  [...] el hombre no es auténticamente uno, sino auténticamente dos. Digo dos, porque el progreso de mis conocimientos no va más allá de ese punto. Vendrán otros, otros me superarán en esa misma línea, y me atrevo a profetizar que el hombre será al fin reconocido como una mera comunidad de ciudadanos múltiples, heterogéneos e independientes.

(p. 49)

[...] Los hombres han contratado sicarios para que cometieran sus crímenes mientras su propia persona y reputación quedaban protegidos. Fui el primero en hacer lo mismo con mis placeres. Fui el primero que pudo pasearse tranquilamente ante la opinión pública con un bagaje de cordial respetabilidad, y un instante después, como un escolar, desnudarme de esas cosas postizas y saltar de cabeza en el mar de la libertad.

(p. 53)

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Robert Louis Stevenson

Brosquil edicions, Valencia, 2005

Dualidad I

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