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jueves, 17 de diciembre de 2020

Existencia de dios, ¿si o no?

    Parafraseando el famoso adagio de "dime de qué presumes y te diré de qué careces" se podría desarrollar otro que nos fuera más útil en este caso. "Dime cómo es el dios en el que crees y te diré cómo eres tú". Tantas nociones diferentes de la idea de dios existen o han existido a lo largo de la historia.

      Pero, ¿qué significa dios?, ¿qué queremos decir cuando usamos ese término?. Normalmente es un concepto límite más allá del cual, aquellos que creen en él, no son capaces de pasar. Es un concepto absoluto en cuanto a voluntad, conocimiento, acción, interrogantes, etc.

      En relación a esta cuestión habrá que explicar términos como politeísmo, monoteísmo,  teísmoateísmodeísmopanteísmoagnosticismo, religión revelada, etc. 

Politeísmo es la doctrina de aquellos que creen en muchos dioses diferentes. Se considera que el monoteismo (creencia en un solo dios) es un paso adelante o una evolución con respecto al politeismo. 
Religiones politeistas eran las de la Grecia clásica o la de la Roma clásica. Distintas divinidades gobernaban en diferentes ámbitos. (Neptuno-Plutón en los mares; Zeus-Júpiter en los cielos; Ares-Marte en la guerra; etc.). También en la actualidad el hinduísmo, en India, es una religión politeista.

Monoteísmo es la doctrina que defiende que solo existe un dios, o que solo uno es verdadero. Las religiones más conocidas de esta posición son judaísmo, cristianismo e islamismo. 
Se las conoce como "religiones del libro" (ToráBiblia y Corán)  porque son religiones reveladas, es decir dios se reveló o manifestó a unas personas en concreto (profetas) para decirles lo que quería que hicieran.

Teísmo es la denominación que se da a aquellos que creen en la existencia de un dios de tipo personal, con las mismas o muy similares características de los seres humanos (voluntad, conocimiento, acción, etc.).

Ateísmo es la denominación que reciben aquellos que defienden que dios no existe.


Deísmo es la denominación que se da a aquellos que creen en la existencia de un principio divino que crea o pone todo en marcha, pero que no es de tipo personal. Es decir no tiene las características de un ser humano. (Primer Motor Inmóvil de Aristóteles, por ejemplo).

Panteísmo se refiere a algunas doctrinas filosóficas y religiosas que asumen que dios es la totalidad del universo, que dios está en todas partes y que es todas las cosas. Dios se manifestaría en los seres existentes de la realidad en diferentes grados. Los seres inertes e inanimados tendrían menos participación de dios que los seres humanos, por ejemplo. (Se trata de la filosofía de Baruch Spinoza, o G. W. Hegel, entre otros).

Agnosticismo es la posición de aquellos que entienden que sobre la existencia de dios no se pueden alcanzar pruebas definitivas en ninguno de los dos sentidos (su existencia o inexistencia) y por lo tanto concluyen que lo mejor que se puede hacer es suspender el juicio respecto a este problema. ( I. Kant es el más famoso agnóstico, al menos en su Crítica de la Razón Pura).

Religión revelada es toda aquella religión que acepta como dogma de fe, es decir como principio indemostrable pero que debes creer por fe, el hecho de que dios se manifestó en un momento determinado a unos seres humanos que él escogió y a los que les dijo qué debían hacer tanto ellos como el resto de sus fieles.



Para afrontar la cuestión vamos a centrarnos en el enfoque de los argumentos que se han usado tradicionalmente tanto a favor de su existencia como en su contra.

Argumentos a favor:

Antes de comenzar he de aclarar que un argumento es un razonamiento en que un conjunto de posiciones nos conducen de forma necesaria a una conclusión. Es importante fijarse en que muchos de los que se consideran argumentos probatorios en estos casos ni siquiera lo son.

Primer Motor Inmóvil (Aristóteles s. IV a. C.)

Aristóteles considera que todo ser es causado por otro y así sucesivamente hasta el infinito. Como por definición no podemos recorrer una cadena infinita de causas, y sin embargo está claro que hay seres actuales que existen, eso debe de llevarnos a concluir un Primer Motor Inmóvil, que no fue causado previamente.

Sin embargo esta suposición es tan ilógica como una cadena infinita de causas.

Argumento Ontológico (Anselmo de Canterbury s. XI d. C.)

Se trata de un argumento de los llamados a priori, es decir, exclusivamente mental, sin tener en cuenta nada que esté fuera de nuestra mente. Es ahí precisamente donde está su punto más débil.
Anselmo de Canterbury nos dice que incluso aquel que niega a dios, asume que en su mente puede concebir un ser mayor que el cual no pueda pensar nada más. Esto es equivalente al concepto de absoluto. Un concepto límite, o infinito, más allá del cual no puedo pensar nada.
Es aquí donde él concluye que ese concepto equivale a dios. Y nos dice que como todo el mundo puede pensarlo,  tiene que existir.

Se le objetó en seguida que entre pensar y existir media un gran trecho. Es decir yo puedo pensar muchas cosas y sin embargo no ser éstas reales en absoluto.

Cinco Vías de Tomás de Aquino s. XIII

Tomás de Aquino intenta generar una prueba racional para convencer a aquellos que no creen de la existencia de dios. Sus demostraciones se llaman a posteriori, porque parten de hechos de experiencia.

Sus cinco vías tienen la misma estructura:

a. El punto de partida es un hecho real que yo experimento.
b. Se aplica aquí la causalidad, puesto que se asume que ningún hecho es incausado.
c. Suponiendo que una cadena infinita de causas no es lógica se concluye:

d. Es necesaria una primera causa sin causa previa (dios).

1ª Vía: se basa en la existencia del movimiento.
2ª Vía: se basa en la causalidad eficiente, es decir, aquella que es causa de la existencia de un ser.
3ª Vía: se basa en la contingencia o necesidad de los seres. Según esto solo hay un ser necesario.
4ª Vía: se basa en los grados de perfección y bien. Solo un ser perfecto, dios.
5ª Vía: se basa en la teleología u orientación del universo hacia un fin, dios.

Cada una de las cinco vías tiene un punto débil en que se da un salto no racional, y por tanto que las invalida como pruebas lógicas.

1ª y 2ª vías se basan en que una cadena de causas infinitas no es lógica, y efectivamente así es. Pero mucho más ilógico es suponer que existe una causa sin precedente previo, o sin causa previa. Nunca jamás hemos conocido algo así.

3ª y 4ª vías suponen demasiado. La tercera supone correctamente que los seres humanos somos contingentes, es decir, que podríamos no existir. Hasta ahí la biología evolutiva esta completamente de acuerdo. Sin embargo ¿por qué de ahí se deriva que tenga que existir un ser necesario? No hay conexión lógica en ese argumento.
Igual ocurre con la 4ª vía, suponer que la perfección absoluta existe no solo es mucho suponer, sino que incluso es peligroso, puesto que entonces el camino hacia esa perfección debería ser obligado y ¿qué haríamos con aquel o aquellos que no lo vieran de la misma forma? La respuesta a esta pregunta la dejamos en manos de la historia. Desafortunadamente ha sido contestada en demasiadas ocasiones de forma sangrienta e inquisitorial.

La 5ª vía supone una tendencia hacia un fin o una inteligencia ordenadora. Hoy día la biología evolutiva explica perfectamente la complejidad de los seres sin necesidad de un ingeniero que los diseñe. (Mutación, adaptación al medio, selección natural, etc.)


La apuesta de Pascal (Blaise Pascal s. XVII)

No se trata propiamente de un argumento, pero lo explicaremos como tal puesto que es usado en muchas ocasiones por los creyentes como si lo fuese.

Lo que Pascal nos dice es muy sencillo de entender. Él trata de convencernos de que debemos creer en dios puesto que así no perderemos nada (si existe gano el cielo y si no no pierdo nada). Y nos dice, que si no creemos podemos perderlo todo (si existe voy al infierno o al purgatorio, y si no existe tampoco pierdo nada).



Creo en dios 
No creo en dios
Dios existe
Lo gano todo
Lo pierdo todo
Dios no existe
No pierdo nada
No pierdo nada


La cuestión sería, si no existe no pierdo nada tanto si creo en él como si no creo. Pero si existe y no creo en él voy al infierno y si creo voy al cielo.

Blaise Pascal fue mucho mejor físico y matemático que filósofo, porque esta apuesta es tan cómica que casi da vergüenza tener que analizarla. También hay que apuntar que es tremendamente maniquea.

Lo primero, no es un argumento porque no se demuestra la existencia de dios, tan solo se nos intenta convencer de que creamos en unas tesis simples y sencillas.

Lo segundo, no es cierto que no se pierda nada creyendo en dios si éste no existe, y esto es algo obvio. La religión siempre te impone un conjunto de comportamientos. Imagina que eres mujer y naces en Arabia Saudí, Yemen, Egipto, Irán, Afganistán, etc. Si crees en dios y resulta que aceptas la mutilación de tu clítoris, el burka o niqab, la poligamia, y la jerarquía machista durante toda tu vida como algo que dios quiere y que tú no entiendes, si que habrás perdido algo por creer. Habrás perdido toda tu vida, tu dignidad, y tu integridad física.


Argumento del diseño (William Paley s. XVIII)

William Paley formuló la conocida "analogía del relojero", según la cual intenta demostrar la existencia de dios basándose en la complejidad del orden de la naturaleza. Para este autor si nos encontrásemos un reloj abandonado habríamos de concluir la necesidad de un diseñador o relojero que lo hubiese diseñado, puesto que se trata de un mecanismo demasiado complejo y preciso como para que haya surgido por sí mismo.

Sin embargo hoy día ideas como la mutación, la selección natural, la adaptación al medio, etc. de la biología evolutiva son perfectamente capaces de explicar cómo mecanismos tremendamente complejos pueden surgir y perfeccionarse sin necesidad de inteligencia ulterior que los diseñe.

El escollo que este argumento no puede salvar de ninguna manera y que lo invalida por completo es que si un mecanismo complejo necesita de un "ingeniero" para que lo diseñe, ¿quién habría diseñado a ese ingeniero?. Es decir pensando de la misma forma, dios sería un ser tremendamente complejo que quedaría sin explicar.


Argumentos en contra:

Creación de la nada:

La causalidad es un proceso del que no podemos escapar y no existe nada en el universo que haya sido descrito de forma no causal por la ciencia, luego esa suposición de que dios crea de la nada es completamente ilógica.

Concepto de dios es masculino:

Dentro de las religiones monoteístas principales, la idea de dios es masculina. Incluso se dice que dios es padre, que nos crea a su imagen.
En Génesis (I 26-28) dios crea al hombre a su imagen y semejanza, y a la mujer la crea a partir del hombre (esto es válido para judaísmo y cristianismo puesto que compartimos el antiguo testamento).

Si nos crea a su imagen y semejanza y lo que primero crea es un varón, el concepto de dios debe de ser masculino.
Es normal, puesto que el relato de Génesis es muy antiguo, que esa sociedad fuera fuertemente machista y por lo tanto la idea de su dios fuera igualmente masculina.

Esto nos puede hacer sospechar algunas cosas. Si hubieran sido mujeres quienes hubieran generado el concepto de dios ¿no sería una deidad femenina? ¿no será una proyección psicológica de cualidades masculinas, creada a su vez por hombres? ¿Cómo es que si ese ser nos ha creado a todos y nos representa a todos es masculino? ¿no debería ser asexuado, hermafrodita o incluso femenino?.
Todo esto nos puede llevar a concluir que ese ser sea inventado y ficticio, no un ser real.

Alienación de Feuerbach (s. XIX)

Ludwig Feuerbach defiende que el hombre ha creado a dios y no al revés, y esto desde presupuestos  exclusivamente materialistas. ¿En qué se basa? En que los supuestos atributos o cualidades de dios son cualidades que tenemos los seres humanos, pero que se han incrementado. Es decir si los seres humanos podemos conocer, suponemos que dios conoce también pero hasta el infinito. Si los seres humanos podemos actuar, suponemos que dios también puede, pero sin límites. Si los seres humanos podemos actuar bien y mal, y queremos siempre actuar bien, aunque a veces no podemos, suponemos que dios siempre puede, etc. etc.

Feuerbach supone que estamos extrayendo cualidades humanas para atribuírselas a otro ser, que no existe, y que esto es perjudicial para nosotros. Sería como un desfalco, dice él. Nos quedamos sin las cualidades positivas y suponemos que somos, en comparación con dios, muy poquita cosa. Es decir, estamos fuera de nosotros mismos, puesto que nuestras mejores cualidades se las hemos "dado" a dios.


La religión es el opio del pueblo (Karl Marx s. XIX)

Carlos Marx entendía que la religión era una forma de ideología (percepción errónea de la realidad). Como consecuencia de unas condiciones de vida paupérrimas.

Según su pronóstico si se mejorasen las condiciones materiales de vida de los individuos, ellos abandonarían por completo las creencias religiosas, puesto que éstas son solo una forma de consolarse (opio) frente a la tremenda miseria en la que vivían muchos obreros durante el s. XIX.

El tiempo ha demostrado que, aunque la idea de Marx tiene mucho de cierto, no es completamente acertada, puesto que la religión pervive incluso en condiciones materiales de existencia muy holgadas.

Auschwitz ( II Guerra Mundial 1939-45)

Hay muchos autores que tras el holocausto de la II Guerra Mundial han pensado que dios no puede existir o de existir, no puede tratarse de un ser bueno y omnipotente. ¿Cómo un ser bueno y omnipotente pude permitir semejante sufrimiento y barbarie?  Se trata del argumento del mal.
Algunos dicen que no es dios el responsable del mal, sino el hombre. Fácil escapatoria es esa si suponemos que dios crea el mundo y al hombre a su imagen y semejanza.

Primo Levi: "Existe Auschwitz, no existe dios".
Theodor Adorno: "Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie".


            Según mi modo de ver las cosas creo que hay tantos indicios claros de que la idea de dios es descabellada, pueril y fruto del autoengaño que realmente la posición del agnosticismo no me parece  necesario ni planteársela. Simplemente cuando alguien me dice "bueno, pues demuéstreme que dios no existe", bastaría contestar como Richard Dawkins en El espejismo de dios (p 63, Espasa Calpe, Madrid, 2009), pero ¿cual de ellos? Zeus, Apolo, Amón-Ra, Mitras, Baal, Thor, Wotan, el Becerro de Oro, el Monstruo Espagueti Volador...

sábado, 12 de enero de 2019

El espejismo de Dios de Richard Dawkins

Resultado de imagen de espejismo de diosEl espejismo de Dios es una obra de Richard Dawkins aparecida en 2006 y traducida por Espasa Calpe en 2009, Madrid, 450pp. Se trata de una obra de divulgación científica en la que el conocido biólogo evolutivo aborda la cuestión de dios desde una perspectiva científica.


Richard Dawkins es el titular de la Cátedra Charles Simonyi de la facultad de divulgación científica de la Universidad de Oxford. 
Ha escrito fantásticas obras de divulgación como El gen egoístaEl relojero ciegoEscalando el Monte Improbable o Destejiendo el arco iris, entre otras. Son obras escritas por un científico inteligente que puede comprender el público medio, por tanto muy recomendables.
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Richard Dawkins

En la presente obra aborda el tema de dios y la religión desde diferentes perspectivas, aunque predomine la evolución y el enfrentamiento con los creacionistas americanos.



Índice

1. Un no creyente profundamente religioso
2. La hipótesis de dios
3. Argumentos a favor de la existencia de dios
4. Por qué es casi seguro que no hay dios
5. Las raíces de la religión
6. Las raíces de la moralidad: ¿Por qué somos buenos?
7. El "buen" Libro y el cambiante "Zeitgeist" moral
8. ¿Qué hay de equivocado en la religión? ¿Por qué ser tan hostiles?
9. Infancia, abuso y la fuga de la religión
10. ¿Un vacío muy necesario?

1. Un no creyente profundamente religioso

El merecido respeto

Comienza su obra Dawkins acercándose al tema por medio de Einstein y algún otro científico ilustre. ¿Era creyente Einstein? El autor nos muestra citas en que el autor de la teoría de la relatividad reconoce no creer en un dios personal y que lo que hay en él de religioso es la admiración ante la compleja estructura del universo. En ese sentido reconoce el autor hay muchos científicos que podrían admitir lo mismo o parecido, S. Hawking, Carl Sagan, etc.

El respeto inmerecido

Respeto inmerecido es el que facilitamos incondicionalmente a las creencias religiosas por el mero hecho de ser simplemente religiosas.


Una suposición general, que acepta casi todo el mundo en nuestra sociedad -los no religiosos incluidos-, es que la fe religiosa es especialmente vulnerable a la ofensa y que debería ser protegida por un muro de respeto inusualmente grueso, de una forma diferente al respeto que todo ser humano debería prestar a los demás.  (p. 29)

En este sentido las ideas de carácter religioso gozan de una especial inmunidad por parte de todo el mundo como si estuviesen más allá de nuestra capacidad de juicio. Da igual lo estúpidas  , ilógicas e irrespetuosas con otras personas que sean. Es igual, porque son "creencias religiosas" y en nombre de la libertad de conciencia religiosa se deben respetar.
Esto lleva a que la religión tenga privilegios tan ridículos como este:





El 21 de febrero de 2006, el Tribunal Supremo de Estados Unidos dictaminó, de acuerdo con la Constitución, que una iglesia de Nuevo México podía estar exenta de cumplir la ley contra el consumo de drogas alucinógenas, que todos los demás debían obedecer. Los miembros del Centro Espiritista Beneficiente Uniao do Vegetal creen que solo pueden comprender a Dios si beben infusión de ayahuasca, que contiene una droga alucinógena ilegal, dimetiltriptamina. Fíjense que es suficiente que ellos crean que la droga mejora su conocimiento. No necesitan justificarlo de ninguna manera. Por el contrario, hay muchas evidencias de que el cánnabis mejora las náuseas y el malestar provocado por la quimioterapia en pacientes que padecen cáncer. Pero el Tribunal Supremo dictaminó en 2005, de nuevo según la Constitución, que todos los pacientes que utilizaran cánnabis con fines medicinales eran susceptibles de ser perseguidos federalmente (incluso en la minoría de estados donde está legalizado ese uso especializado), (p. 31).

En la obra se citan otros muchos casos como este.

2. La hipótesis de Dios

El autor la define como aceptar que "existe una inteligencia sobrenatural y sobrehumana que, deliberadamente, diseñó y creó el Universo y todo lo que contiene, incluyéndonos a nosotros" (p.40). Por supuesto él defenderá justamente lo opuesto, es decir, que cualquier inteligencia creativa y compleja solo es el resultado de un proceso evolutivo gradual. 

Politeísmo

Normalmente se asume que el politeísmo es una forma menos evolucionada de religiosidad que el monoteísmo, sin embargo el autor no está de acuerdo con esto.

Sostiene además que el cristianismo no es una religión monoteísta tan claramente como podría parecer. Trinidad, Virgen María que es la madre de dios, los santos especializados en un área concreta y que pueden interceder ante dios, los ángeles que se dividen en nueve órdenes, etc. Parece más toda una mitología que una religión monoteísta estrictamente hablando.

Monoteísmo

Hay tres religiones monoteístas que son denominadas abrahámicas, el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. La más antigua es el judaísmo, cuyo dios es el dios del Antiguo Testamento, que comparten con el cristianismo.
El cristianismo fue fundado por Pablo de Tarso al hacer extensivo el mensaje de Jesús a todo el mundo, no solo a los judíos, es decir a los gentiles también. Esto era algo intrínsecamente extraño al pueblo judío que siempre ha tenido una religión exclusivista que no ha pretendido extender.

Después llegaría Mahoma (622 huye hacia Medina) y funda el islamismo que se basa en las anteriores religiones abrahámicas, o derivadas de Abraham. Acepta como profetas a Moisés, Jesús, que recibieron el mismo mensaje de Dios que Mahoma. Por eso la suya al ser una religión posterior se considera más auténtica y pura que las anteriores. No es exclusivista como el judaísmo, sino ecuménica como el cristianismo y además pretende extenderse militarmente desde su fundación.

Dawkins las considerará igualmente para sus propósitos pues todas comparten la hipótesis de Dios.

Laicismo, los Padres Fundadores y la religión de América

El autor defiende que los Padres Fundadores de los EEUU eran laicistas y no deístas como casi todo el mundo cree y cita diversos documentos que prueban este carácter laico de dicha república. Sin embargo es esta una idea que nos resulta extraña en la actualidad pues hoy día se percibe a EEUU como un país semintegrista en el ámbito religioso.


A menudo se percibe la paradoja de que EEUU, fundado en el laicismo, es ahora el país más religioso de la cristiandad, mientras que Inglaterra, con una Iglesia establecida cuya jefatura corresponde al monarca constitucional, es casi la nación menos religiosa. Continuamente me pregunto el porqué de este hecho, y no lo entiendo. Supongo que es posible que Inglaterra se haya hartado de la religión tras una horrorosa historia de violencia interreligiosa, con protestantes y católicos detentando el poder y asesinando sistemáticamente a los otros. Otro indicio proviene de la observación de que EEUU es una nación de inmigrantes. Un colega me apunta que los inmigrantes, desarraigados de la estabilidad y confort de una extensa familia en Europa, bien podrían haber convertido la iglesia en una especie de sustituto familiar en suelo extraño. (p. 49)

La miseria del agnosticismo

Distingue dos tipos de agnosticismo, el ATP o Agnosticismo Temporal en la Práctica que defiende una neutralidad cuando en un campo aún no hay una respuesta definitiva, pero se supone que se alcanzará ésta en un futuro. Es el caso de muchas hipótesis científicas.

El APP o Agnosticismo Permanente por Principio que se refiere a cuestiones que nunca podrán tener respuesta.

Dawkins considera que la hipótesis de Dios pertenece al campo del ATP y que tarde o temprano se podrá concluir de forma definitiva algún día.
Así pues ¿qué hacer con el problema mientras tanto?. Él propone abordar el tema de basándonos en la probabilidad de forma que se puedan aplicar distintas probabilidades para una hipótesis o creencia y otras para otra.

Por lo tanto crea un espectro de probabilidades para colocar las opiniones humanas acerca de la existencia de Dios.


1. Fuertemente teísta. 100% de posibilidades de la existencia de Dios. En palabras de C. G. Jung, "Yo no creo, yo sé".


2. Posibilidades muy altas de la existencia de Dios, pero inferiores al 100%. Teísta de facto. "No puedo asegurar que sea cierto, mas creo firmemente en Dios y vivo mi vida en la suposición de que Él está ahí".


3. Algo más del 50% de posibilidades. Técnicamente agnóstico, aunque más inclinado hacia el teísmo. "Estoy muy dudoso, pero me inclino a creer en Dios".


4. Exactamente el 50% de posibilidades. Agnóstico completamente imparcial. "La existencia y la inexistencia de Dios son exactamente equiprobables".


5. Algo menos del 50% de las posibilidades. Técnicamente agnóstico, pero más inclinado hacia el ateísmo. "No sé si Dios existe, aunque me inclino más a ser escéptico".


6. Muy pocas posibilidades, pero más que cero. Ateo de facto. "No estoy totalmente seguro, mas pienso que es muy improbable que Dios exista y vivo mi vida en la suposición de que Él no está ahí".


7. Fuertemente ateo. "Sé que no hay Dios, con la misma convicción con la que Jung "sabe" que hay uno". (p. 60)
Otro aspecto importante tratado en este apartado es el de la carga de la prueba que hace referencia a quién es el que debería de intentar demostrar sus creencias.  Normalmente el creyente convencido objeta al no creyente que no puede demostrar que Dios no exista y que su escepticismo no tiene pruebas. Sin embargo no advierte que él está en la misma situación y sin embargo más obligado a demostrar sus creencias desde el momento que es él quien afirma que algo no visible existe, que tiene una serie de características y poderes, etc. el hecho de que esto no se perciba así de forma clara y rotunda es tan solo debido al peso de la tradición que nos hace perder objetividad y perspectiva ante dicho problema.


El autor nos aporta el ejemplo de la tetera celestial propuesto por Bertrand Russell (¿Hay Dios?, 1952). Russell nos dice que si a cualquiera le diera por decir que entre la Tierra y Marte orbita una tetera diminuta imposible de captar por ningún telescopio, y sin embargo aseverara firmemente que su afirmación era cierta, no cabría otra opción que dudar de su racionalidad y capacidad mental, puesto que no puede aportar pruebas de una afirmación tan excéntrica. Sin embargo si esa tetera apareciera mencionada en libros sagrados y se hubiera venerado durante siglos, todo el mundo lo consideraría algo habitual.




Merece destacar en este mismo sentido una cita literal.


Encuentro fascinante la estrategia de responder, cuando me preguntan si soy ateo, que quien me está preguntando es también ateo con respecto a Zeus, Apolo, Amón-Ra, Mitras, Baal, Thor, Wotan, el Becerro de Oro y el Monstruo Espagueti Volador. Simplemente, yo voy un dios más allá.  (p. 63)
MANS 

Stephen Jay Gould es un destacado biólogo evolutivo y paleontólogo que ha acuñado el acrónimo MANS para la frase "MAgisterios No Solapados" en su obra Roca de la eternidad. Con dicha frase quiere expresar la idea de que la ciencia no tiene nada que decir acerca de la existencia de Dios y que por lo tanto no debería interferir en las afirmaciones religiosas y teológicas. Dice "la ciencia estudia cómo es el cielo; la religión, cómo ir al cielo."

Parece sospechoso el que alguien pretenda decir que la ciencia, que es el paradigma de la racionalidad, no puede hablar sobre un determinado campo. Es tanto como decir, "tú aquí no te metas", "tú de esto no tienes nada que decir". No alcanzo a ver ¿por qué?. Todo el mundo tiene que tener posibilidad de hablar acerca de cualquier tema, es un principio básico de la libertad de expresión. Cuando alguien no quiere que hables sobre algo es quizá porque no le gusta lo que vas a decir y probablemente no tenga ningún buen argumento con el que contestarte, por eso prefiere que no hables, para que no le dejes en mal lugar.

El gran experimento de la oración

¿Puede la oración hacer que los enfermos se recuperen?, suena a broma pero es un tema sobre el que se ha experimentado pretendiendo comprobar la fiabilidad de dicha hipótesis.



En Abril de 2006 fueron publicados en American Heart Journal los resultados de un experimento en que se buscaba contrastar los efectos de las "oraciones intercesivas". El costoso experimento (2,4 millones de dólares) fue financiado por la Fundación Templeton famosa por sus esfuerzos a favor de todo aquello que tenga que ver con mejorar la imagen de la religión.

El doctor Benson (cardiólogo del Mind/Body Medical Institute, cercano a Boston) y su equipo controlaron 1802 pacientes a los que se les iba a implantar un bypass, en seis hospitales.
Se dividió a los pacientes en tres grupos, 1 formado por pacientes que recibían oraciones y no lo sabían; 2 formado por pacientes que no recibían oraciones y que tampoco sabían nada al respecto; 3 formado por  aquellos que recibían oraciones y además sabían que así era.

¿Cuáles fueron los resultados? Como cabía esperar no había diferencia alguna entre los pacientes del grupo 1 y 2 en lo que se refiere a sus complicaciones, mortalidad, o rápida recuperación. Sin embargo los integrantes del grupo 3 sí que se habían visto afectado por tales plegarias, pero no como la Fundación Templeton esperaría. Los que estaban en el grupo 3 sufrían más complicaciones de lo normal. La causa parece muy probablemente vinculada con la preocupación y el estrés sufrido al saber que estaban rezando por ellos. El hecho de ser conscientes de que estaban rezando por ellos les haría pensar que estaban más graves de lo que en realidad estaban o que sus posibilidades de recuperación eran escasas.



3. Argumentos a favor de la existencia de Dios

Las pruebas de Tomás de Aquino

Dawkins las nombra como:
1. El promotor inamovido.
2. La causa no causada
3. El argumento cosmológico.
4. El argumento de los grados.
5. El argumento teológico o argumento del diseño.

El autor considera que las tres primeras comparten una misma estructura, implican una regresión infinita que se trata de evitar suponiendo un motor que no es movido por nada, una causa sin otra anterior y un ser que creó todo lo que ahora existe y en algún tiempo no existió.

La número cuatro se basa en suponer que tiene que existir un grado supremo de todas las cualidades positivas y ese grado supremo es denominado Dios. Dawkins considera acertadamente que esto no es un argumento en absoluto. 

La última prueba de Tomás es la del diseño, que consiste en suponer que dado que muchos seres naturales parece que tienen una finalidad intrínseca deben de haber sido diseñados por un diseñador inteligente o ingeniero. Sin embargo la evolución por selección natural produce un excelente simulacro de diseño en opinión del autor, así pues se puede descartar este argumento. 

Los argumentos ontológicos y otros argumentos "a priori"

Los argumentos a priori son aquellos que no se basan en la experiencia y son por tanto exclusivamente mentales. Mientras que los denominados a posteriori se basan en hechos de experiencia percibidos por los sentidos y por eso se entiende que vienen después de la experiencia.

El argumento ontológico de Anselmo de Canterbury (s. XI) es uno de estos argumentos a priori y consiste en suponer que ese pensamiento que todos tenemos en la cabeza de algo absoluto, mayor que lo cual no se puede pensar nada, es Dios. 
Se trata de un argumento muy pueril y débil que confunde las categorías de pensamiento y existencia.

El argumento de la belleza

Hay quien considera que el hecho de que hayan existido artistas geniales como Miguel Ángel, Beethoven, Shakespeare, Mozart y otros es una prueba de que Dios tiene que existir puesto que si no no se podría explicar tanta belleza. Es como si un simple hombre no fuera capaz, según ellos, de producir obras tan bellas.  Pero estas obras y estos artistas son geniales y sublimes exista dios o no exista, su obra no prueba nada respecto a la existencia de dios. 

El argumento de la "experiencia" personal


Mucha gente dice que ha tenido experiencias personales en que dios se les aparecía, o la virgen o algún ser cercano ya fallecido y les hablaba, les decía qué tenían que hacer, etc. Consideran esto como una prueba inequívoca de que no estamos solos en el universo y después de estas experiencias se han convertido en fieles creyentes de la existencia de la divinidad. 

¿Qué ha ocurrido? ¿Podemos dar credibilidad a estas experiencias? En realidad no. Nuestro cerebro es un complejo sistema que busca interpretar toda la información que recibe por los sentidos, que es mucha, y lo hace con arreglo a patrones familiares y reconocibles. Es decir tiende a interpretar sonidos de silbidos o vientos como voces, a reconocer seres queridos en rostros lejanos de gente que aún no puede identificar correctamente, a configurar caras, rostros, etc. en manchas, nubes, etc. Pero esto es algo que podemos explicar desde la psicología y que no obedece a la existencia de ningún ser sobrenatural.

El argumento de las escrituras

Aunque aún hay gente que está dispuesta a tomarse en serio las Escrituras, es realmente fácil darse cuenta de la debilidad de esos textos. El Nuevo Testamento, por ejemplo, fue escrito bastante tiempo después de la muerte de Jesús y no es un registro fiable de lo que ocurrió, tan solo historias que redactaron unas personas, basándose en testimonios indirectos y que después fueron copiados una y otra vez con los consiguientes errores que esto conlleva. 

El argumento de los admirados científicos religiosos

Este argumento se resumiría como sigue: "Newton era religioso ¿quién eres tú para creerte superior a Newton, Galileo, Kepler, etc.? Si Dios era lo suficientemente bueno para ellos, ¿quién te piensas que eres?".
Está claro que no es un argumento en absoluto y además no suele ser cierto que muchos de esos nombres fuesen realmente creyentes. Muchos de ellos simplemente mantenían ciertas creencias públicas por miedo al rechazo, a la condena de la Iglesia o a perder su empleo, sin embargo ciertos escritos, ciertas actuaciones en ciertos momentos de su vida demuestras que sus creencias no eran nada claras respecto a la religión.

4. Por qué es casi seguro que no hay Dios

El Boeing 747 definitivo

Los creacionistas defienden que la aparición de la vida sobre la Tierra y su actual "diseño" es la prueba más evidente de la existencia de Dios. Concluyen que dada la complejidad de muchos seres vivos éstos deben de haber sido "diseñados", es decir debe existir un "diseño inteligente".

Dawkins lo expresa de forma simbólica y graciosa por medio de una comparación de un compañero que dijo que la probabilidad de que se originase vida en la Tierra era casi la misma que la de que un huracán girando sobre un desguace tuviera la suerte de ensamblar un Boeing 747.


Pero el autor nos explica que la teoría de la evolución no se asienta en la probabilidad, de hecho la selección natural es justo lo contrario.

Complejidad irreductible


La lógica creacionista es siempre la misma. Algún fenómeno natural es demasiado improbable estadísticamente, demasiado complejo, demasiado bello, inspira demasiado sobrecogimiento como para existir por casualidad. El diseño es la única alternativa a la casualidad que los autores pueden imaginar. Por lo tanto un diseñador tuvo que haberlo hecho. Y la respuesta de la ciencia a esta defectuosa lógica es también siempre la misma. El diseño no es la única alternativa a la causalidad. La selección natural es una alternativa mejor.  (p. 133)
El diseño inteligente origina un problema mucho mayor que el que resuelve: ¿quién diseñó al diseñador? El autor nos explica que la selección natural es un proceso acumulativo que hace que la escasa probabilidad de que un ojo surja por medio una mutación genética y se afiance por medio de la evolución se convierta en algo mucho más sencillo. La selección natural escoge pequeñas variaciones que no son tan improbables como un órgano o una función compleja y completamente desarrolladas.


El autor ha tratado el mismo problema en otra obra Escalando el Monte Improbable en donde nos explica de forma metafórica que este monte tiene dos caras. Una de ellas es un escarpado precipicio casi imposible de escalar, pero la otra es una suave aunque larga pendiente que con el paso del tiempo nos acaba conduciendo a la cumbre.

Los creacionistas entienden que la adaptación biológica es como obtener el premio gordo de la lotería, nos dice Dawkins, es decir, creen que un ojo o ve o no ve y que un ala vuela o no vuela, pero que no hay puntos intermedios. Sin embargo sí que hay muchos de estos puntos intermedios.

Darwin denominó estos órganos "complejos irreductibles" y Dawkins nos explica que lo hizo de forma errónea. Él cree que fue un error porque en realidad un ala o un ojo pueden ser útiles a medias, es decir incluso aunque no estén completamente desarrollados pueden aumentar nuestras posibilidades de supervivencia.


Se dice que una unidad funcional es irreductiblemente compleja si la eliminación de una de sus partes origina un cese funcional completo. (p. 135)
Un paciente con cataratas al que se ha extraído quirúrgicamente el cristalino opaco puede que no vea imágenes claras sin gafas, pero puede ver lo suficiente como para no chocar contra un árbol o para no caer a un precipicio. Media ala no es tan buena como el ala entera, aunque ciertamente es mejor que ningún ala. Media ala podría salvar la vida facilitando la caída desde un árbol a cierta altura. (p135)

Con lo cual el autor nos demuestra que ojos y alas no son irreductiblemente complejos.

La veneración de los vacíos

Una vez resuelto el problema de los órganos irreductiblemente complejos, lo que ocurre por parte de los creacionistas es que se afanan en buscar ejemplos de funciones u órganos que sí sean irreductiblemente complejos. Buscan vacíos en el conocimiento científico y entonces asumen que Dios es quien debe explicar ese vacío, ese hecho sin aparente explicación. En vez de intentar buscar un camino racional y lógico para resolverlo, que es lo que haría una mente científica, se regocijan pensando que ese es el fundamento de su irracional hipótesis de la existencia de Dios.

El principio antrópico: versión planetaria
Los teólogos y creyentes que buscan justificar su creencia en la existencia de Dios intentando encontrar algo que la ciencia no pueda explicar buscan a menudo en el origen de la vida, pensando que ese es también un caso de un gran vacío que la ciencia no puede llenar.

El autor de la obra nos explica que efectivamente es este un fenómeno altamente improbable, pero que se explica en términos científicos. Y cuando se nos explica nos damos cuenta de que realmente tienen que darse una serie de condiciones muy precisas.
De esto se encargan los exobiólogos o astrobiólogos. Ellos estudian las condiciones más favorables a la vida.

Nuestro tipo de vida necesita de agua líquida, que solo puede existir en una órbita concreta, ni muy lejana ni muy próxima a una estrella. Zona Goldilock es denominada, es decir, adecuada para contener planetas con agua líquida.

La órbita debe ser casi circular para que el planeta reciba una cantidad de energía constante, puesto que si fuera demasiado elíptica, el planeta se calentaría mucho en ocasiones para congelarse después, lo cual no dotaría de estabilidad suficiente los ecosistemas.

En nuestro caso también contamos con la benigna influencia de Júpiter, que es un planeta gigante que nos hace "sombre gravitacional", es decir atrae muchos asteroides que de otra forma serían atraídos por la Tierra y chocarían contra nosotros destruyendo la vida generada en nuestro planeta.

Incluso la Luna, nuestro satélite, es del tamaño apropiado para permitir diferentes influencias positivas, como estabilizar nuestro eje de rotación.

También nuestra estrella es inusual, puesto que no es binaria y permite órbitas estables de los planetas.

Los religiosos interpretan todas estas necesidades como la prueba de que la vida es algo altamente improbables y que ha tenido que ser Dios quien nos ha colocado en un planeta tan afortunado. Ésto es lo que se conoce como principio antrópico, las condiciones ambientales que hacen que la vida sea posible o probable en un planeta del universo.

En el mismo sentido existe también una versión cosmológica del principio antrópico que busca explicar que las condiciones de las leyes físicas del universo son las apropiadas para la existencia de la vida y que eso es algo altamente improbable. A partir de ahí mismo esquema lógico, esto es así porque Dios lo ha querido. No cabe otra posibilidad en estas mentes religiosas.

Un interludio en Cambridge

Dawkins cierra el capítulo 4 con una interesante anécdota que merece la pena contarse. Presentó su argumento del "747 Definitivo" (existencia de Dios) a consideración de los asistentes a una conferencia en Cambridge. Dicha conferencia era organizada por la Fundación Templeton (fuerte carácter religioso) la cual había pagado 15000 dólares por asistir a cada uno de los periodistas seleccionados a dedo (se acabó la imparcialidad). Normalmente se suele pagar a los conferenciantes no al público asistente.

En esta conferencia Richard Dawkins desafió a los teólogos asistentes a que rebatieran el hecho de que un Dios capaz de crear el Universo debería ser muy complejo y por lo mismo altamente improbable. A lo cual respondieron de forma unánime y desairada que quién era él, científico y por tanto ignorante en teología, para decir a los teólogos que Dios debía ser complejo, cuando éstos siempre habían dicho que Dios es simple.


La interpretación de esta situación la dejo en palabras del propio autor.

No me dio la impresión de que los teólogos que montaron esta evasiva defensa estuvieran siendo voluntariamente deshonestos. Creo que eran sinceros. Sin embargo, me hacían recordar irresistiblemente el comentario de Peter Medawar sobre la obra del padre Teilhard de Chardin El fenómeno del hombre, en la que posiblemente sea la peor crítica de un libro de todos los tiempos: "puede excusarse a su autor de deshonestidad solo en el sentido de que antes de engañar a otros ha hecho grandes esfuerzos por engañarse a sí mismo". Los teólogos de mi encuentro en Cambridge se definían a sí mismos dentro de una epistemológica zona de seguridad donde los argumentos racionales no podían alcanzarles porque habían declarado por decreto que no podrían. ¿Quién era yo para decir que los argumentos racionales eran la única forma admisible de argumentos?  (p. 169)

5. Las raíces de la religión

Dentro de este capítulo se plantean diversas hipótesis que sirvan de explicación a por qué existe la religión, tanto desde principios darwinistas y evolutivos como psicológicos.

Desde una perspectiva darwinista todo aquello que ayuda a transmitir nuestros genes es seleccionado evolutivamente. ¿Quizás la religión mejora nuestras condiciones de vida en el sentido de que nos proporciona consuelo, seguridad y por eso es seleccionado? ¿O quizás es que promueve el sentimiento de grupo? ¿Realmente proporciona algún tipo de beneficio la religión para la mejora de la supervivencia de los genes?
No está claro en qué sentido nos puede ayudar o puede ser una ventaja indiviual o colectivamente, aunque hay diferentes tipos de hipótesis al respecto.

Otra de las hipótesis planteadas, a mi juicio de las más fuertes, es que la religión sea una consecuencia de la capacidad que tenemos los seres humanos de representarnos las intenciones de los demás, nuestra capacidad de captar la intencionalidad de los demás, es decir, nuestra capacidad de crear yoes, conciencias dotadas de voluntad. Cuando somos niños personificamos y atribuimos voluntad e intenciones (yoes con voluntad) a cualquier objeto. El mundo se entiende mejor así y además se hace más amable y humano, más parecido a mí. Nada que ver con la abstracción y frialdad de las leyes de la ciencia que hablan de principios y magnitudes que en nada se me asemejan y que no se acomodan facilmente a mi cerebro.

Al final de este capítulo el autor resalta la asombrosa facilidad con que puden surgir nuevos cultos religiosos, lo cual es una prueba de que la religión es algo inherente a la estructura cognitiva o biológica de los seres humanos y que es muy difícil de superar puesto que reaparace de forma recurrente.
Se trata de los Cultos Cargo.

Basándose en la obra de David Attenborough En busca del Paraíso Dawkins nos cuenta la hilarante historia de estos cultos de la Melanesia del Pacífico y Nueva Guinea desde el s. XIX hasta la II Guerra Mundial.
Se desarrollaron a partir del contacto entre los europeos y occidentales en general y los nativos del lugar. La cuestión es que los isleños quedaban irremediablemente asombrados por los objetos y posesiones de los blancos. Esto es normal dado que estos objetos, relojes, fusiles, espejos, etc.,  estaban basados en tecnologías tan avanzadas para ellos que eran indistinguibles de un objeto mágico.

Sin embargo los hombres blancos de estas islas nunca fabricaban estos objetos simpre los recibían como una carga en barco o avión, por lo que ellos interpretaron que eran de origen sobrenatural.
Observan que los hombres blancos construyen altos mástiles con alambres enganchados a ellos y se sientan a escuchar pequeñas cajas que brillan y emiten sonidos y voces, y después de ese "ritual" reciben su carga. Así pues ellos deben repetir ese mismo ritual si quieren esa carga.

6. Las raíces de la moralidad: ¿Por qué somos buenos?

En este capítulo el autor se ocupa de si la moralidad está vinculada a la religión o no. Mucha gente cree que los no creyentes o ateos han de ser malvados y gente sin moral. Hoy día hasta se habla de la ausencia de valores por el declive la religión. Dawkins intenta demostrar en este capítulo que la moralidad tiene su origen en la racionalidad y en principios biológicos vinculados con la supervivencia pero no en la religión.

El autor considera que el altruísmo en términos de supervivencia aumenta las posibilidades de que nuestros genes pervivan por lo que ha sido seleccionado como rasgo de los individuos. Cuando cuido de mis familiares y parientes cercanos aumento las posibilidades de que los genes de mi familia genética transmitan copias de sí mismos.

Esto hace que en realidad no haya diferencia de ningún tipo entre los creyentes y los ateos en sus respectivos juicios morales en algunos casos tipos. Esa es la conclusión a la que ha llegado el biólogo de Harvard Marc Hauser en Mentes morales: cómo la naturaleza diseñó nuestro sentido universal de lo correcto y lo incorrecto.

Sin embargo mucha gente es de la opinión de que si la creencia en Dios desapareciera todos nos volveríamos unos hedonistas insensibles y egoístas, olvidaríamos nuestras generosidad y seríamos una especie de lobos sedientos de sangre. Dostoievski pensaba de este modo.

En realidad los fanatismos y absolutismos derivan más fácilmente de la religión que de su ausencia, puesto que la idea de Dios es un absoluto. Es más difícil defender esta forma de pensar fuera de la religión. El autor señala la idea de patria como el principal competidor de absolutos con la religión y menciona una cita de Luis Buñuel, "Dios y Patria son un equipo imbatible; baten todos los récords de la opresión y el derramamiento de sangre".

7. El "Buen" Libro y el cambiante "Zeitgeist" moral

Se analiza en este capítulo la Biblia y su valor como ejemplo moral, así como la evolución en lo que consideramos admisible moralmente hablando en términos sociales o colectivos.

El autor repasa el Antiguo y el Nuevo Testamento analizando las historias que hay en ellos y su significado o peso moral. En muchos casos se trata de historias extrañas y truculentas que si no fuera porque están contenidas en la Biblia despertarían horror y aversión.

Por ejemplo, el caso del diluvio universal contenido en Génesis. El Dios del Antiguo Testamento se tiene por vengativo y cruel en comparación con el mensaje del Nuevo Testamento, pero es que cuando uno se fija en los detalles se te erizan los cabellos de todo el cuerpo. La cuestión es conocida por todos, dado que los seres humanos eran malos y no cumplían con los principios que él deseaba decidió matarlos a todos y empezar de nuevo. También ocurrió lo mismo con los animales, no sé qué pecado podrían haber cometido ellos.


La destrucción de Sodoma y Gomorra es otro caso espeluznante que aparece en Génesis. Al parecer tan solo Lot era un hombre piadoso por esos lares, pero tan solo según los valores de la época, que dejaban bastante que desear. Dios mandó un par de ángeles a su casa para ponerle a prueba y éste los acogió. Sus vecinos le pidieron que se los dejase para "conocerlos" (Génesis 19:5). Que parece que quiere decir que querían sodomizarlos, es decir abusar sexualmente de ellos.


Lot los protege en su casa pero ofreciéndoles a sus dos hijas vírgenes a cambio y diciéndoles que pueden hacer con ellas lo que quieran. ¡Y a este es a quien decide Dios que hay que salvar! ¡Menudo Dios y menuda religión! Yo no me atrevería a citarlo como ejemplo de nada más que de salvajismo.

Parecida historia es la del capítulo 19 del Libro de los Jueces donde un sacerdote viajaba con su concubina y decide pasar la noche en una ciudad en casa de alguien que le da cobijo. También los vecinos quieren "conocer" (sodomizar, abusar sexualmente de él) al extranjero. Y el anciano que los cobija de nuevo les ofrece a su hija que es virgen y a la concubina del viajero. De ésta abusaron durante toda la noche hasta que apareció muerta al día siguiente.
Otra historia propia de una película de terror y angustia, que transmite la imagen de una sociedad tremendamente cruel y misógina.

¿Qué se puede decir de la prueba a que somete Dios a AbrahamLe ordena que mate a su hijo como muestra de su obediencia y su fe. ¿Hasta ahí debe de llegar la fe? No creo que sea un ejemplo que deba de seguir nadie. Es verdad que finalmente la historia dice que un ángel impide el asesinato cuando Abraham tenía ya el cuchillo en lo alto.

¿Qué decir del episodio de Moisés y el becerro de oro? (Éxodo) Como Moisés tardaba en bajar del monte Sinaí con las tablas de la Ley pues su gente se puso a adorar a otro Dios, construyó un becerro de oro. Pues bien ¿qué castigo merecían? Moisés les obligó a fundir el becerro, lo mezcló con agua y polvo y obligó a la gente a beberlo. ¡Sí, sí a bebérselo!. Es asombroso el grado de sadismo que se muestra en estas historias. Pero aún hay más, fue a la tribu sacerdotal de Leví y les ordenó que cogieran la espada y mataran a tanta gente como pudieran, lo cual sumó unos mil cadáveres aproximadamente.
¡Menuda masacre solo por adorar al Dios equivocado!

Otra de las historias que Dawkins señala como especialmente cruel es el ataque de Moisés a los mandianitas por orden de Dios. Está en el Libro de los Números. El ejercito de Moisés mató a todos los hombres y quemó todas las ciudades de los mandianitas sin mucho esfuerzo, pero dejó vivos a todas la mujeres y niños. Parece que los soldados eran más humanos que el propio Moisés puesto que éste les dijo que mataran a las mujeres y niños y que solo dejaran con vida a las vírgenes. "Pero dejad con vida, para vosotros, a todas las jóvenes que no hayan conocido varón".

Vayamos ahora a Deuteronomio 20 donde Dios explica al pueblo elegido, Israel, qué debe de hacer para conseguir la Tierra Prometida. Se trata de unas instrucciones bien concretas de una masacre y genocidio.


"Pero de las ciudades de esos pueblos que Yahvé, tu Dios, te va a dar en posesión, no dejarás con vida ningún ser animado; sino que los destruirás por completo; a saber, los hititas, los amorreos, los cananeos, los perizeos, los hivitas y los jebuseos; como Yahvé, tu Dios, te ha ordenado" Deuteronomio 20-16,18.
¿Qué nos puede extrañar hoy día la actitud de Israel frente a Palestina con estas instrucciones tan precisas?

¿Es el Nuevo Testamento algo mejor?

Tradicionalmente se ha dicho que el Nuevo Testamento supone un giro importante de humanidad y que su mensaje es el amor, frente a la inhumanidad del Antiguo Testamento. Realmente sí que es cierto que la figura de Jesús supone un avance en muchos sentidos para su época histórica, sin embargo también en el Nuevo Testamento podemos encontrar muchos ejemplos que no son precisamente apropiados como modelo.

Dawkins destaca el hecho de que Jesús obligaba a sus discípulos a abandonar a sus familias para seguirle "Si algún hombre viene a Mí y no rechaza a su padre, a su madre, a su esposa, a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, no puede ser mi discípulo". La verdad es que se parece mucho a lo que te piden las sectas, que abandones todas tus posesiones y a tu familia, para así poder absorberte y adoctrinarte mejor. Si tienes el apoyo de tus seres queridos siempre te refugiarás en ellos y no serás tan dúctil mentalmente.

Otro de las cosas que despiertan un claro rechazo y una gran sospecha es la doctrina del "pecado original", de gran importancia dentro de todo el Nuevo Testamento. El pecado original proviene del Antiguo Testamento del relato de Adán y Eva, a consecuencia de comer del árbol prohibido (árbol de la ciencia o del bien y del mal; parece que desde el principio la religión ha tenido claro que el uso de la razón es su principal enemigo).
Si uno lo piensa bien se trata de algo enfermizo y mórbido el hecho de condenar a todos los niños, incluso antes de haber nacido, por un pecado que cometieron antepasados suyos lejanos y remotos. Y el castigo es que ya nacen culpables, los niños, incluso cuando son bebés. El mayor ejemplo de ingenuidad y falta de malicia es culpabilizado desde que nace.

Al parecer se trata de una expresión forjada por Agustín de Hipona ("pecado original") quien se consideraba a sí mismo como una autoridad sobre el pecado, y parece que efectivamente llevó una vida bastante poco convencional hasta que se convirtió al cristianismo. Dawkins señala con acierto que pudiéndo preocuparse por otras muchas cuestiones que despiertan un gran interés en muchos hombres, como las estrellas, las montañas, los mares, la naturaleza, etc., estos primeros teólogos se obsesionaron con el pecado, pecado y pecado.


"Dios se encarnó como hombre, Jesús, para que pudiera ser torturado y ejecutado como expiación del pecado heredado de Adán. A partir de que san Pablo expusiera su repelente doctrina, Jesús ha sido adorado como el redentor de todos nuestros pecados. No solo del pecado pasado de Adán: también de los pecados futuros, ¡tanto si las personas futuras deciden cometerlos como si no!"   (p. 270)
Si Dios quería perdonar nuestros pecados ¿por qué no perdonarlos y ya está? ¿Por qué tener que recurrir a ser torturado y ejecutado por todos nosotros y así generar en nosotros un sentimiento de deuda y culpa? Eres culpable de la muerte de Dios porque él lo ha querido, él ha venido al mundo a morir por ti. Pues muchas gracias pero yo no quiero. Yo no quiero que me salven ni tampoco que perdonen mis pecados. Es una maniobra burda y retorcida para despertar tu compasión y tu admiración por ese hecho.

Cambiando un poco de tema y abordando el tan extendido mensaje cristiano de "ama a tu prójimo" Richard Dawkins nos indica que numerosos especialistas han señalado ya que gran parte del mensaje cristiano iba dirigido a los judíos y no a los gentiles (los no judíos). Así expresiones populares atribuidas a la doctrina de Cristo como "ama al prójimo" o "no matarás" han de ser entendidas como "ama a tu prójimo judío" o "no matarás a judíos". Lo cual resta mucho valor a quien defendía esas máximas.


En este sentido una de las cuestiones que aborda Dawkins en la obra es cuál es la fuente de la moralidad, puesto que muchos religiosos creen que toda la moralidad proviene de la religión y que sin religión no hay moral de ningún tipo. Dawkins considera que esto no es así, pero que de cualquier modo la influencia religiosa en la moralidad es terrible en muchos casos. A este respecto cita un tremendo estudio llevado a cabo por el psicólogo israelí George Tamarin. Este presentó a más de un millar de escolares israelíes entre 8 y 14 años el relato de la batalla de Jericó del Libro de Josué en donde se cuenta que Josué dijo a su pueblo que se lanzaran a conquistar la ciudad de Jericó porque Dios estaba de su parte y por eso obtendrían la victoria, pero que no debían dejar nada con vida ni animales ni personas.

Después de esto la pregunta que Tamarin hizo a los niños fue "¿Pensáis que Josué y los israelitas actuaron correctamente, o no?" Y los niños tenían que escoger entre A (total acuerdo), B (acuerdo parcial) y C (total desacuerdo). Pues el 66% escogieron A, el 26% C y un porcentaje menor escogieron B.
En el texto se nos muestran las respuestas de algunos de los chicos que defendieron A:


En mi opinión, Josué y los Hijos de Israel actuaron correctamente, por las siguientes razones: Dios les prometió su tierra y les dio permiso para conquistarla. Si no hubieran actuado de esta manera o no hubieran asesinado a otros, existiría el peligro de que los hijos de Israel se hubieran asimilado a los Goyim.
En mi opinión, Josué hizo lo correcto; una razón para ello era que Dios le había encomendado exterminar a la gente para que las tribus de Israel no se asimilaran con ellos y no aprendieran sus malas artes.
Josué hizo bien porque la gente que habitaba esa tierra tenía una religión diferente, y cuando Josué los asesinó, borró esa religión de la faz de la tierra. 
 (p. 274)
Algunos de los que escogieron la respuesta C (desaprobación total) lo justificaban así:


Creo que es malo,  dado que los árabes son impuros y si uno entra en una tierra impura se convierte en impuro y comparte su maldición
Creo que Josué no actuó bien, ya que podían haber conservado los animales para ellos.
Creo que Josué no actúo bien, porque podían haber conservado la propiedad de Jericó; si no hubiera destruido las propiedades, éstas hubieran pertenecido a los israelitas.  (p. 275)
Tamarin utilizó un grupo de control en su experimento. A este grupo de 168 niños israelíes se les dio el mismo texto del Libro de Josué pero se les dijo que era del "General Lin" y en vez de decir que se trataba de Israel se dijo que era de un reino chino de ha tres mil años. Y de este modo resultó que tan solo un 7% de los niños aprobó el comportamiento del general Lin mientras que el 75 lo desaprobó.


En otras palabras, cuando se eliminaba de la ecuación la lealtad al judaísmo, la mayoría de los niños coincidían con los juicios morales que la mayoría de los seres humanos modernos habrían compartido. La acción de Josué fue un acto de bárbaro genocidio. Pero todo parece distinto bajo el punto de vista religioso. Y esa distinción comienza muy pronto en la vida. Es la religión lo que establece la diferencia entre que los niños condenen o aprueben un genocidio. (p. 276)

Respecto al Zeitgeist moral, o conciencia moral de una época histórica Richard Dawkins recoge una lista de "Nuevos Diez Mandamientos" que ha encontrado en una web atea y que él considera reflejan el amplio consenso liberal de principios éticos que una gran mayoría de personas compartimos hoy día.


  • No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti.
  • En todo, esfuérzate por no causar daño.
  • Trata a los seres humanos, a los seres vivos y al mundo en general con amor, honestidad, fidelidad y respeto.
  • No pases por alto la maldad ni te acobardes al administrar justicia, pero dispone siempre a perdonar el mal hecho libremente, admitido y honestamente arrepentido.
  • Vive con un sentido de alegría y admiración.
  • Busca siempre aprender algo nuevo.
  • Prueba toda las cosas; revisa siempre tus ideas frente a los hechos y prepárate para descartar una creencia muy apreciada si no está conforme a ellos.
  • Nunca busques censurar o interrumpir una disensión; respeta siempre el derecho de los demás a estar en desacuerdo contigo. 
  • Fórmate opiniones independientes en la base de tu propia razón y experiencia; no te permitas ser manejado a ciegas por otros.
  • Cuestiónalo todo.
Richard Dawkins considera que en sus propios Diez Mandamientos habría elegido alguno de los anteriores y además:

  • Disfruta de tu propia vida sexual (en tanto no hagas daño a nadie) y deja a los demás que disfruten la suya en privado, sean cuales sean sus inclinaciones, que, en ningún caso, son asunto tuyo.
  • No discrimines ni oprimas a nadie en función de su sexo, raza o (hasta donde sea posible) especie.
  • No adoctrines a tus hijos. Enséñales cómo pensar por sí mismos, cómo evaluar evidencias y cómo estar en desacuerdo contigo.
  • Valora el futuro en una escala temporal más larga que la tuya propia.
(pp 283-4)

8. ¿Qué hay de equivocado en la religión? ¿Por qué ser tan hostiles?

Dawkins explica en este capítulo por qué considera él que la religión es un mal que hay que combatir y no se puede ser indiferente ante ella. Él considera que el fundamentalismo religioso es estrictamente enemigo de la racionalidad científica y pervierte a ésta. Al respecto nos comenta el ejemplo del geólogo americano Kurt Wise quien después de sus estudios universitarios y su brillante y prometedora carrera académica un día decidió que, dado que sus creencias y sus conocimientos científicos estaban enfrentados, debía abandonar completamente a la ciencia y los conocimientos demostrados por ésta y defender las tesis creacionistas bíblicas.

En el otro extremo nos cuenta la historia de un respetado miembro del departamento de zoología de Oxford que creía y así lo enseñó en sus clases durante años que el aparato de Golgi (una estructura microscópica del interior de las células) no era real. Sin embargo cuando un día asistió a una charla de un biólogo celular americano que presentó evidencias firmes de que el aparato de Golgi sí que era real, no tuvo más remedio que aceptarlas. Al final de la conferencia el anciano se acercó al estrado, estrechó la mano del americano y dijo "Mi querido colega, debo darle las gracias. He estado en un error durante estos quince años". Todos los allí presentes se emocionaron porque era un gesto sincero y bellísimo de honestidad intelectual, justo lo que la fe religiosa impide al impedir el razonamiento científico.

Casi todas las religiones consideran un grave pecado la homosexualidad. Hoy día en una amplia mayoría de países musulmanes sigue penado con la muerte la homosexualidad. Pero en los países occidentales no estamos mucho mejor, aunque nos parezca increíble. Dawkins nos recuerda el caso de Alan Turing, matemático inglés que fue uno de los principales responsables del tremendo logro de descifrar el código secreto alemán Enigma y que con ello salvó miles y miles de vidas. Cuando se descubrió que era homosexual, en 1954, lo condenaron por un delito criminal. La condena le obligaba a recibir un tratamiento hormonal que era una especie de castración química para "curarse" de su "enfermedad". Se suicidó en 1954. La sociedad a la que él contribuyó a proteger de los nazis le "premió" con una condena por su orientación sexual.

La religión siempre se ha caracterizado por cercenar las libertades individuales incluso hasta el límite de mirar debajo de las sábanas para ver qué haces. Cuando somos pequeños nos escondemos de forma natural en el recoveco más pequeño que encontramos. Muchas veces incluso debajo de las sábanas como si fuera éste el sitio más aislado y privado del mundo, pero para las creencias religiosas no existe intimidad ni en tu propia cama. Como para no ser hostil contra esto.

El considerar, como hace  la religión, que la fe es una virtud es un atentado contra la racionalidad. Además incluso la religión moderada es un caballo de Troya para que germine en la sociedad el fundamentalismo. En la lucha entre razón y fe, no podemos atribuirle a la fe cualidades positivas que suspendan o desplacen a la racionalidad puesto que la fe es precisamente un sentimiento irracional.

9. Infancia, abuso y la fuga de la religión

En este capítulo Dawkins nos cuenta una historia que pone los pelos de punta pero que al parecer era muy habitual durante el s. XIX. En 1858 Edgardo Mortara, un niño de padres judíos que vivía en Bolonia fue secuestrado legalmente por la policía papal actuando bajo las órdenes de la Inquisición. La Iglesia hacía esto con los niños de padres musulmanes o judíos para poder convertirlos al catolicismo. David I. Kertzer lo relata en su obra El secuestro de Edgardo Mortara. Pero lo peor de esto es que al parecer era algo habitual en esa época.

Muchas veces eran las asistentas del hogar las que avisaban a la Iglesia de que trabajaban en una casa donde había un niño que no había sido bautizado y entonces éstas los bautizaban. De este modo esos niños ya eran tenidos por cristianos y por tanto no podían permanecer junto a sus padres.

Evidentemente no se tenían en cuenta los intereses del joven Edgardo en absoluto, porque para un niño de unos pocos años como Edgardo lo más importante era estar con sus padres y no la religión que oficialmente le asignasen. Pero a la Iglesia esto parecía importarle bien poco con tal de "salvar" un alma más que contase en sus estadísticas.

Pero tampoco a los padres del joven Edgardo se les ocurrió bautizarse y así poder estar con su hijo, era lo único que tendrían que haber hecho y la Iglesia de Roma habría permitido que esa familia volviese a vivir junta. Sus padres daban más importancia a su propia fe judía que al hecho de reunirse con su hijo. De nuevo una prueba de lo que la fe religiosa es capaz de hacer en la vida de una persona. 

En este contexto se plantea Dawkins la pregunta "¿no es siempre una forma de abuso infantil etiquetar a los  niños como poseedores de creencias, cuando su corta edad les impide siquiera entenderlas" (p. 336). Él propone que no se hable más de niños judíos, cristianos o musulmanes, sino de niños de padres judíos, cristianos o musulmanes. A mi no me queda por decir sino que estoy de acuerdo con él.

En este mismo orden de cosas surge la cuestión del abuso físico y mental por parte de la religión, Iglesia y sacerdotes sobre los niños. El autor mantiene la posición de que son más graves, si cabe, los abusos psíquicos que los físicos, sin pretender relativizar los abusos físicos. Aquéllos suelen durar más tiempo y dejar más secuelas.
Todos conocemos la cantidad de historias truculentas que se nos cuentan cuando somos niños para atemorizarnos del pecado, del infierno y de los castigos crueles y tremendos que allí nos ocurrirán. Hay que tener en cuenta que todo eso se le está contando a una mente infantil, desvalida y especialmente permeable y frágil ante estos miedos.

Quizá para terminar este amplio resumen de la obra y recoger el espíritu racionalista y ateo del libro de Dawkins se pueda citar el párrafo de Bertrand Russell ("Lo que yo creo", 1925) mencionado por el propio autor:


Creo que cuando muera me pudriré, y nada de mi yo sobrevivirá. No soy joven y amo la vida. Pero despreciaría temblar de terror por el pensamiento de la aniquilación. Sin embargo, la felicidad no es menos verdadera porque pueda venir y marcharse, ni el pensamiento y el amor pierden su valor porque no sean eternos. Muchos hombres se han llevado orgullosamente a sí mismos al cadalso; seguramente el mismo orgullo nos enseñaría a pensar verdaderamente sobre el lugar del hombre en el mundo. Incluso aunque las ventanas abiertas de la ciencia al principio nos hagan estremecer de frío en el calor de los mitos humanos tradicionales, al final el aire fresco nos da vigor, y los grandes espacios son esplendorosos por derecho propio. (p. 378)