Una vez concluido el tema de los presocráticos, que es el del inicio de la filosofía (qué es la filosofía, dónde nace, por qué, qué dicen los primeros filósofos) toca centrarse en Atenas. Vamos a ver a Sócrates y los sofistas.
Los presocráticos estaban dispersos por diferentes áreas geográficas (Jonia, Magna Grecia y un poco también Atenas). Ahora nos centraremos completamente en la Atenas del siglo V a. C.
1. Aprender y triunfar frente al linaje
Tras las Guerras Médicas Atenas se ha convertido en un centro cultural, económico y político de primer orden. Pericles ha transformado a Atenas en una ciudad que recoge lo más importante de la cultura griega en distintos aspectos (arquitectura, filosofía, escultura, teatro, etc.)
Atenas era una ciudad con gobierno democrático. Eso significaba que el uso de la palabra era muy importante. Elocuencia, retórica, argumentación, discurso público eran algo muy valorado y relevante en aquella bulliciosa ciudad. Hay una palabra griega que recoge bien esa idea de la formación ciudadana necesaria para poder vivir con éxito en una ciudad democrática. Esa palabra es παιδεία (paideia). La paideia se centraba en los elementos de la formación que harían del individuo una persona apta para ejercer sus deberes cívicos. Bajo el concepto de paideia se agrupan elementos de gimnasia, geometría, gramática, retórica, matemáticas y filosofía, que se suponía debían dotar al individuo de conocimiento y cuidado sobre sí mismo y sobre sus expresiones.
Es decir, era una idea asumida y
obvia el que para poder participar en la vida pública y política de la ciudad
había que tener una serie de conocimientos y formación. La democracia era una
forma de gobierno superior a otras (eso creían los atenienses. ¿Y nosotros?, ¿y
tú? ¿Crees que es la mejor forma de gobierno?)

Para instruir a la gente popular y que éstos puedan participar en la democracia surgen los sofistas. Que eran profesionales del saber y la enseñanza y que cobraban por enseñar a las personas. La idea era que ellos te ayudaban a tener éxito y triunfar. Según ellos la virtud, la excelencia (ἀρετή, areté en griego) se podía enseñar y aprender. Esto es algo que sin contextualizar no se entiende bien. Atenas provenía de ser una sociedad dominada por los aristócratas, nobles y poderosos (s. VI) que defendían que tenían más riquezas y derechos que los demás porque poseían areté, es decir virtud, nobleza, excelencia, la cual se heredaría mediante la sangre, pero no se aprendería. Según ellos eran los líderes porque eran más fuertes, más valientes, mejores que los demás (la gran masa del pueblo). Esto solía demostrarse en la guerra, eran nobles y líderes guerreros. [1]
Los sofistas presumían de que eran capaces de hacer fuerte el argumento débil, de defender igualmente bien tanto una posición como la contraria. Muchos sofistas aseguraban que con sus lecciones era posible dominar el arte de la palabra para convencer a los demás de cualquier cosa.
¿En qué consiste el mayor bien?
SÓCRATES: ¿Cuál es ese bien,
que según dices, es el mayor para los hombres y del que eres artífice?
GORGIAS: El que, en realidad,
Sócrates, es el mayor bien y les procura la libertad y, a la vez, permite a
cada uno dominar a los demás en su propia ciudad.
SÓCRATES: ¿Qué quieres decir?
GORGIAS: Ser capaz de persuadir, por medio de la palabra, a los jueces en el tribunal, a los consejeros en el Consejo, al pueblo en la Asamblea y en toda otra reunión en que se trate de asuntos públicos. En efecto, en virtud d este poder, serán tus esclavos el médico y el maestro de gimnasia, y en cuanto a ese banquero, se verá que no ha adquirido la riqueza para sí mismo, sino para otro, para ti, que eres capaz de hablar y persuadir a la multitud.
Platón:
Gorgias
2. Physis o nomos. Leyes naturales frente a leyes convencionales
Hay una diferencia fundamental entre los presocráticos y los sofistas (y también Sócrates). Y es sus diferentes intereses filosóficos. Mientras los presocráticos se interesaban por la Φύσις (physis) y su ἀρχή (arkhé), los sofistas y Sócrates han perdido el interés en esos temas y se centran en cuestiones políticas y morales. A eso se le conoce como giro antropológico, es decir el centro de atención se traslada al ser humano y la polis.
Abandonan la pregunta por el principio originario de la naturaleza y dirigen su atención hacia el ser humano, hacia sí mismo, siguiendo la leyenda del templo de Delfos: “Conócete a ti mismo”.
“Nada me enseñan la tierra y
los árboles, sino los hombres en la ciudad” Platón: Fedro, 230d, Madrid,
Gredos, 2000.
La Φύσις (physis) es una totalidad ordenada que responde a leyes fijas e inmutables. Según creían los presocráticos, estas leyes son invariables, por lo que el ser humano puede llegar a conocerlas analizando la realidad mediante la razón.
La
palabra νόμος (nomos) hace referencia a las leyes elaboradas por los seres
humanos que sirven para regular la convivencia en la ciudad. Estas leyes son
diversas y cambiantes, no son como las leyes naturales. Responden al momento, a
las costumbres del lugar. Lo que en un sitio está prohibido puede estar
permitido en otro. Así pues, a diferencia de la Φύσις (physis) el νόμος (nomos)
no es absoluto, su valor es solo relativo. Precisamente esto era lo que
interesaba a los sofistas. El estudio de estas leyes temporales y cambiantes
que regulan nuestra conducta.
3. ¿Relativismo?
Relativismo,
escepticismo y subjetivismo son tres primos que suelen rondar juntos cuando uno
de ellos aparece. El relativismo moral sostiene que la diversidad de
opiniones y formas de vida hace imposible encontrar normas de conducta válidas
para todos los seres humanos. Esta era la opinión de Protágoras, uno de
los sofistas más importantes. Él creía que no hay ningún valor de carácter
universal y absoluto porque siempre vemos la realidad desde nuestro propio
punto de vista. Se conoce su popular afirmación “el hombre es la medida de todas las cosas”.
PROTÁGORAS: Yo, efectivamente, digo que la verdad es como lo tengo escrito: cada uno de nosotros es, en efecto, medida de lo que es y de lo que no es. […] A la persona que está enferma lo que come le parece amargo y es amargo para ella, mientras que a la persona que está sana le parece lo contrario y así es para ella. Pues bien, no es necesario ni es posible atribuir mayor sabiduría a una que a otra, ni hay que acusar al que está enfermo de ignorancia por las opiniones que tiene, como tampoco puede decirse del que está sano que sea sabio por opinar de otra forma. Platón: Teeteto
El escepticismo
niega la posibilidad de conocer la verdad absoluta. Gorgias, otro famoso
sofista defendió esta posición. “Nada existe.
Si algo existiera no lo podríamos conocer y si lo pudiésemos conocer, no lo
podríamos comunicar”.
ACTIVIDADES
1. Piensa en tendencias
naturales frente a normas usos convencionales en los seres humanos.
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Φύσις-physis/Tendencias naturales |
Νόμος-nomos/Costumbres o convenciones |
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Agresividad |
Circular por la
derecha |
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Ley del más fuerte
(pez grande se come al...) |
Prohibir
esclavitud |
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Promiscuidad |
Fidelidad |
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Desigualdad de
sexos |
Igualdad entre
hombres y mujeres |
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A raíz de esta tabla piensa de nuevo en el relativismo.
¿Todas las normas o costumbres son iguales? ¿Podemos establecer algún patrón o
criterio para fijar normas o juzgarlas? ¿Cuál?
2.
Cambalache es un tango
argentino, compuesto por Enrique Santos Discépolo en 1934. Su letra es muy
adecuada para tratar el tema del relativismo. Te invito a que lo oigas y me
expliques el siguiente fragmento.
Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. ¡Todo es igual, nada es mejor,
lo mismo un burro que un gran profesor! No hay aplazaos ni escalafón, los
inmorales nos han igualao... Si uno vive en la impostura y otro roba en su
ambición, da lo mismo que si es cura, colchonero, rey de bastos, caradura o
polizón.
¡Pero qué falta de respeto, qué atropello a la razón!
¡Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!
4. Sócrates
Aunque algunos tildaron a Sócrates de un sofista más (por ejemplo, Aristófanes), en realidad su actitud ante el conocimiento era muy distinta. Sócrates no se consideraba sabio (“solo sé que no sé nada”). Tampoco cobraba por enseñar, cosa que sí hacían los sofistas. Ni enseñaba una doctrina concreta (aunque eso no quiere decir que fuese un charlatán más). Los sofistas se dedicaban a enseñar retórica y erística. Planteaban las discusiones como un combate en el que había que vencer. Sócrates planteaba las discusiones como una forma de acceder a la verdad por medio del diálogo (mayéutica).
Sócrates se veía a sí mismo como un buscador de la sabiduría (filo-sofo), no como un sabio. En el método de Sócrates se busca la verdad, se aceptan los argumentos más fuertes y si es necesario se reconocen los errores. Los sofistas no creían que hubiera ninguna verdad que buscar y por lo tanto buscaban doblegarte cínicamente a cualquier precio. Por eso se les ha comparado en ocasiones con un hipócrita y pragmático picapleitos que busca vencer a toda costa, aunque sea defendiendo a un asesino.
Sócrates comenzaba reconociendo su
ignorancia y limitaciones en un tema determinado (ironía) y después intentaba encontrar las definiciones universales o conceptos acerca de eso que se tratara
(el qué es). A esta segunda parte de su método se la conoce como mayéutica, porque se intentaba ayudar a
dar a luz al conocimiento en la mente de su interlocutor.
5.
Intelectualismo moral
Los sofistas eran relativistas. Para ellos no había ninguna posición moral superior a otra o mejor. Sócrates defiende algo que se denomina intelectualismo moral. Él considera que hay valores morales universales y absolutos, iguales para todas las personas.
A primera vista el universalismo o intelectualismo moral de Sócrates parece chocar con nuestra experiencia cotidiana, según la cual distintas personas tienen distintas opiniones sobre lo que es bueno y malo.
Según esta doctrina, quien actúa mal lo hace por desconocimiento. Con nuestras acciones todos buscamos lo que más nos conviene, lo que ocurre es que a veces nos equivocamos, porque pensamos que lo mejor para nosotros es seguir cierta conducta que en realidad es mala y nos perjudica (quizás no aparentemente pero sí a largo plazo).
Así pues según Sócrates, quien actúa incorrectamente no es un malvado sino tan solo un ignorante que comete un error porque no sabe en qué consiste el bien. Desde este punto de vista la filosofía resulta fundamental, ya que solo con su ayuda seremos capaces de descubrir lo que es el bien verdadero, que es un valor universal y absoluto según Sócrates.
1.De la oligarquía a la democracia
Hacia el siglo VIII la
monarquía fue sustituida por un arcontado perpetuo, una especie
de monarquía electiva, organizado por la oligarquía y formado por nueve miembros
elegidos cada año por los eupátridas, los descendientes de los
nobles que conquistaron la región Ática.
El descontento popular hizo que la
aristocracia poco a poco fuese haciendo concesiones a las otras clases. Para
evitar los abusos de poder lo primero que se hizo fue fijar por escrito las
leyes.
El primer legislador fue Dracón que
en el 621 a. C. dictó un código de leyes que pasaría a la historia como ejemplo
de severidad, pero que constituyó un gran paso frente a la barbarie de la
justicia primitiva.
A Dracón le sustituyó Solón, uno de los siete sabios de Grecia, famoso
por su honestidad y patriotismo, quien hizo nuevas
concesiones a las clases populares, siendo el germen de la
primera democracia sobre la tierra. Solón, nombrado Arconte en el 594, realizó
grandes reformas: aligeró a los campesinos de sus deudas;
limitó el derecho de vida y muerte del padre de familia; dividió a la población
en cuatro grupos según su riqueza y, por tanto, de su capacidad para participar
en la guerra; creó la bulé, o consejo formado por 400 miembros,
la ecclesia, o asamblea de los ciudadanos, e instituyó el tribunal
popular de la helie.
Tras el sabio Solón, y siguiendo el
descontento popular por la distribución de tierras, llegó al poder el tirano Pisístrato que
enriqueció Atenas durante su tiranía. A Pisístrato le
sucedieron sus hijos que hicieron bueno a su tirano padre, lo que fue motivo de
nuevas revueltas, siendo por fin Clístenes,
el líder del movimiento democrático en el 508 a. C., el que concedió
la ciudadanía a todos los hombres libres y dio a Atenas su organización
política definitiva.
El año 510 a. C. puede considerarse el
año del nacimiento de la democracia en Atenas.
Clístenes reorganizó la bulé que pasó a
tener 500 miembros que representaban a las diez tribus de Atenas, el areópago,
que pasó a tener tres miembros, y el arcontado, a diez. La Asamblea de
ciudadanos (ecclesia) aumentó considerablemente, al integrar a metecos,
extranjeros domiciliados en la ciudad, y a los libertos.
Clístenes pasaría a la historia por la creación de la figura del “ostracismo”. Para defender a la democracia de la tiranía, la ecclesia tenía el poder de desterrar durante un cierto tiempo a un ciudadano que considerase peligroso para la soberanía popular. Mediante un procedimiento totalmente democrático, cada ciudadano emitía un voto secreto en el ostracon (concha de barro) en el que figuraba el nombre del ciudadano al que querían desterrar. El exiliado no perdía jamás la ciudadanía e incluso podía ser perdonado en una nueva votación de la asamblea. (Atenas.net/historia)
