Las aventuras de Huckleberry Finn (1885) es una fantástica novela (¿juvenil?) de Mark Twain (que narra las aventuras de Huckleberry (íntimo amigo de Tom Sawyer) y de Jim (su amigo negro que se fuga con él). Ambos se suben a una balsa y navegan por el Mississippi abajo, buscando la libertad y huyendo de su entorno y su pasado. Mientras tanto les ocurren múltiples aventuras y peripecias que dan lugar a muchas interpretaciones éticas.
En el capítulo 31 de la edición de Alianza Editorial (Biblioteca Juvenil) se refleja un episodio que nos servirá de ejemplo para el tema 1 de Ética (¿Qué es el ser humano?). Si recuerdas, una pareja de conceptos que teníamos que estudiar en este tema era la de heteronomía-autonomía moral.
Jim (un negro que vive como esclavo) se fuga junto con Huckleberry pero es capturado por considerar que es un negro fugitivo y Huckleberry se ve en la coyuntura de decidir si asume que es una mala persona por aceptar que ha ayudado a fugarse a un negro (algo socialmente condenado en la vida norteamericana del siglo XIX, especialmente en los estados sureños) o decide ayudar a éste (Jim) que en realidad se ha convertido en su amigo, alguien con quien ha compartido ilusiones, esperanzas, miedos y peligros.
La edad de Huckleberry en la novela es de unos 13-14 años (inicio de la adolescencia), y es justo en esta edad cuando se suele producir el paso de la heteronomía moral (me rijo por las normas de mi sociedad) a la autonomía moral (decido por mí mismo).
Llegué sin aliento pero contentísimo y grité:
- ¡Suelta amarras, Jim; todo está arreglado!
Pero nadie me respondió ni salió del wigwam. ¡Jim había desaparecido! Pegué un grito y luego otro y otro, y me puse a correr por el bosque arriba y abajo pegando voces y gritos, pero para nada: Jim había
5 desaparecido. Entonces me senté y me eché a llorar; no pude evitarlo. Pero no me pude quedar sentado mucho tiempo. Al cabo de un rato volví al camino tratando de pensar lo que tendría que hacer, me encontré un muchacho que iba andando y le pregunté si había visto a un negro desconocido vestido de tal y tal forma, y él va y dice:
5 desaparecido. Entonces me senté y me eché a llorar; no pude evitarlo. Pero no me pude quedar sentado mucho tiempo. Al cabo de un rato volví al camino tratando de pensar lo que tendría que hacer, me encontré un muchacho que iba andando y le pregunté si había visto a un negro desconocido vestido de tal y tal forma, y él va y dice:
- Sí.
10 - ¿Dónde? -pregunté.
- Por la casa de Silas Phelps, dos millas más abajo. Es un esclavo fugitivo y lo han pescado. ¿Lo estabas buscando?
- ¡Y tanto! Me lo encontré en el bosque hace una o dos horas y me dijo que si gritaba me iba a sacar los hígados y que me quedase quieto, donde estaba, que es lo que he hecho. Allí he estado desde
15 entonces, porque me daba miedo salir.
15 entonces, porque me daba miedo salir.
- Bueno -va y dice él- , ya no tienes que tenerle miedo porque lo han pescado. Se fugó de no sé dónde en el Sur.
- Menos mal que lo han agarrado.
-¡Hombre, y tanto! Daban una recompensa de doscientos dólares por él. Es como encontrarse dinero
20 en el suelo.
20 en el suelo.
- Sí, es verdad, y podría haber sido mío si yo hubiera sido mayor. Yo lo vi primero. ¿Quién lo pescó?
- Un tipo raro, un desconocido [...]
Una vez me dije que sería mil veces mejor que Jim fuera esclavo en casa, donde estaba su familia, si es que tenía que ser esclavo, [...]
25 Y ¡qué pensarían de mí! Todo el mundo se enteraría de que Huck Finn había ayudado a un negro a conseguir la libertad, y si volvía a ver a alguien del pueblo tendría que ser para agacharme a lamerle las botas de vergüenza. Así son las cosas: alguien hace algo que está mal y después no quiere cargar con las consecuencias. Se cree que mientras pueda esconderse no tendrá que pasar vergüenza. Y ésa era mi situación. Cuanto más lo estudiaba más me remordía la conciencia, y
30 más malvado, rastrero y desgraciado me sentía. Y, por fin, cuando de repente me di cuenta del todo de que era la mano de la Providencia que me daba en la cara y me decía que mi maldad era algo conocido de siempre allá en el cielo, porque le había robado su negro a una pobre vieja que nunca me había hecho nada malo, y ahora me demostraba que siempre hay Alguien que lo ve todo y que no permite que se hagan esas maldades más que hasta un punto determinado, casi me caí al suelo
35 de miedo que me dio. Bueno, hice todo lo que pude para facilitarme las cosas diciéndome que me habían criado mal, de manera que no era todo culpa mía, pero dentro de mí había algo que repetía: "Estaba la escuela dominical y podrías haber ido; y si hubieras ido te habrían enseñado que a la gente que hace las cosa que tú has hecho por ese negro le espera el fuego eterno".
30 más malvado, rastrero y desgraciado me sentía. Y, por fin, cuando de repente me di cuenta del todo de que era la mano de la Providencia que me daba en la cara y me decía que mi maldad era algo conocido de siempre allá en el cielo, porque le había robado su negro a una pobre vieja que nunca me había hecho nada malo, y ahora me demostraba que siempre hay Alguien que lo ve todo y que no permite que se hagan esas maldades más que hasta un punto determinado, casi me caí al suelo
35 de miedo que me dio. Bueno, hice todo lo que pude para facilitarme las cosas diciéndome que me habían criado mal, de manera que no era todo culpa mía, pero dentro de mí había algo que repetía: "Estaba la escuela dominical y podrías haber ido; y si hubieras ido te habrían enseñado que a la gente que hace las cosa que tú has hecho por ese negro le espera el fuego eterno".
Aquello me hizo temblar. Y decidí ponerme a rezar y ver si podía dejar de ser un mal chico y hacerme
40 mejor. Así que me arrodillé. Pero no me salían las palabras. ¿Por qué no? [...]
40 mejor. Así que me arrodillé. Pero no me salían las palabras. ¿Por qué no? [...]
Trataba de obligar a mi boca a decir que iba a hacer lo que estaba bien y lo que era correcto y escribir a la dueña de aquel negro para comunicarle dónde estaba; pero en el fondo sabía que era mentira, y Él también. No se pueden rezar mentiras, según comprendí entonces. [...]
Así que agarré una hoja de papel y un lápiz, sintiéndome muy contento y animado, y me senté a
45 escribir:
45 escribir:
"Señorita Watson, su negro fugitivo Jim está aquí dos millas abajo de Pikesville y lo tiene el señor Phelps, que se lo devolverá por su recompensa si lo manda a buscar."
HUCK FINN
Me sentí bien y limpio de pecado por primera vez en toda mi vida y comprendí que ahora ya podía
50 rezar. Pero no lo hice inmediatamente , sino que puse la hoja de papel a un lado y me quedé allí pensando: pensando lo bien que estaba que todo hubiera ocurrido así y lo cerca que había estado yo de perderme y de ir al infierno. Y seguí pensando. Y me puse a pensar en nuestro viaje río abajo y vi a Jim delante de mí todo el tiempo: de día y de noche, a veces a la luz de la luna, otras veces en medio de tormentas, y cuando bajábamos flotando, charlando y cantando y riéndonos. Pero no
55 sé por qué parecía que no encontraba nada que me endureciese en contra de él, sino todo lo contrario. Le vi hacer mi guardia además de la suya, en lugar de despertarme, para que yo pudiera dormir más, y vi cómo se alegró cuando yo volví en medio de la niebla, y cuando volvimos a encontrarnos otra vez en el pantano, allá lejos donde la venganza de sangre, y todos aquellos momentos, y cómo siempre me llamaba su niño y me acariciaba y hacía todo lo que
60 podía por mí, y lo bueno que había sido siempre, hasta que llegué al momento en que lo había salvado cuando les dije a los hombres que teníamos la viruela a bordo y lo agradecido que estuvo y que había dicho que yo era el mejor amigo que tenía en el mundo el viejo Jim, y el único que tiene ahora, y después, cuando miraba al azar de un lado para el otro, vi la hoja de papel.
50 rezar. Pero no lo hice inmediatamente , sino que puse la hoja de papel a un lado y me quedé allí pensando: pensando lo bien que estaba que todo hubiera ocurrido así y lo cerca que había estado yo de perderme y de ir al infierno. Y seguí pensando. Y me puse a pensar en nuestro viaje río abajo y vi a Jim delante de mí todo el tiempo: de día y de noche, a veces a la luz de la luna, otras veces en medio de tormentas, y cuando bajábamos flotando, charlando y cantando y riéndonos. Pero no
55 sé por qué parecía que no encontraba nada que me endureciese en contra de él, sino todo lo contrario. Le vi hacer mi guardia además de la suya, en lugar de despertarme, para que yo pudiera dormir más, y vi cómo se alegró cuando yo volví en medio de la niebla, y cuando volvimos a encontrarnos otra vez en el pantano, allá lejos donde la venganza de sangre, y todos aquellos momentos, y cómo siempre me llamaba su niño y me acariciaba y hacía todo lo que
60 podía por mí, y lo bueno que había sido siempre, hasta que llegué al momento en que lo había salvado cuando les dije a los hombres que teníamos la viruela a bordo y lo agradecido que estuvo y que había dicho que yo era el mejor amigo que tenía en el mundo el viejo Jim, y el único que tiene ahora, y después, cuando miraba al azar de un lado para el otro, vi la hoja de papel.
Me costó trabajo decidirme. Agarré el papel y lo sostuve en la mano. Estaba temblando, porque
65 tenía que decidir para siempre entre dos cosas, y lo sabía. Lo miré un minuto, como conteniendo el aliento, y después me dije:
65 tenía que decidir para siempre entre dos cosas, y lo sabía. Lo miré un minuto, como conteniendo el aliento, y después me dije:
-"¡Pues vale, iré al infierno!", y lo rompí.
Eran ideas y palabras terribles, pero ya estaba hecho. Así lo dejé, y no volví a pensar más en lo de reformarme. Me lo quité del todo de la cabeza y dije que volvería a ser malo, que era lo mío, porque así
70 me había criado, y que lo otro no me iba. Para empezar iba a hacer lo necesario para sacar a Jim de la esclavitud...
70 me había criado, y que lo otro no me iba. Para empezar iba a hacer lo necesario para sacar a Jim de la esclavitud...
Cuestiones
1. a. ¿Quién es Jim?.
b. ¿Quién es Huckleberry Finn?
c. ¿Qué es lo que le pasa a Jim?
2. ¿Por qué se comporta Huck en las líneas 13 a 21 como si no conociera a Jim?
3. Explica el sentido de las líneas 25-26 y 27 en relación con el concepto de heteronomía moral.
4. ¿Qué es lo que hace cambiar de opinión a Huck respecto a si debe entregar a Jim o no? Di en qué líneas se encuentran estos motivos. ¿Son motivos de carácter racional o emocional?
5. ¿Acaba alcanzando Huck la autonomía moral? ¿Por qué lo sabes? Justifícalo con alguna frase del texto.
6. ¿Qué te parece la forma de actuar de Huck? Ten en cuenta que tiene 13 ó 14 años. ¿Qué hubieras hecho tú? ¿Crees que todo el mundo habría hecho lo que él?
7. ¿Qué peso te parece que tienen las creencias religiosas en el pensamiento de Huckleberry en este aspecto? En general ¿Crees que las creencias de tipo religioso forman parte de la heteronomía o la autonomía moral?
