Comentar un texto es explicarlo. Pero además de eso finalmente nos puede servir como trampolín para saltar a través del texto a un pensamiento propio y que surjan nuestras propias ideas a partir del texto.
Para comentar un texto debemos:
1. Leerlo primero de forma rápida para tomar contacto con él.
2. Leerlo con detenimiento y pausa para comprenderlo a fondo. (Esta segunda lectura puede tener que repetirse varias veces).
En esta segunda lectura hay que subrayar y anotar en los márgenes lo que nos parezca importante, lo que nos sugiera, términos que nos parecen importantes o que no entendemos bien. Fijarnos en la estructura o partes del texto.
Esta parte es el análisis del texto.
3. Escribir el comentario propiamente dicho.
Ahora lo que tenemos que hacer es explicar con nuestras palabras lo que dice el autor en el texto.
Esta parte es la síntesis del texto.
Esta parte es la síntesis del texto.
Dentro del punto 3 se deberían de distinguir a su vez tres partes:
3.1. Contextualización del texto:
En muchas ocasiones la época histórica en que vivió nuestro autor, o sus acontecimientos vitales aportan mucha luz para entender por qué esa persona dice lo que dice.
3.2. Explico con mis palabras lo que dice el texto:
Para ésto tengo que relacionar las ideas principales que contiene el texto entre sí, además de con el contexto histórico, con la filosofía del autor.
3.3. Conclusión:
El texto debe de servir para que yo desarrolle una valoración sobre el propio autor, sobre la obra a la que pertenece, sobre la temática que aborda, etc.
Debería de ser capaz de decir si el tema abordado es una innovación o no, si el autor aporta algo a la discusión de la época sobre ese tema en particular, si es un tema actual y en qué sentido lo es, etc.
Errores más frecuentes:
1. Parafrasear el texto repitiendo las mismas palabras del autor.
No explicas nada, no hay comprensión del texto.
2. Todo el comentario, o su gran mayoría, consiste en hablar del contexto histórico y filosófico del autor.
Has estudiado de memoria la época histórica y sueltas todos esos contenidos sin aplicarlos a nada en concreto. No se aborda el texto.
3. A partir de una o dos ideas del texto se divaga y se escribe lo que a uno se le ocurre.
No hay análisis, ni comprensión del texto, ni tampoco explicación del mismo. Comentar un texto no es salirse por la tangente.
4. Se repite una y otra vez la idea principal del texto.
Esa idea hay que relacionarla con toda la filosofía del autor y con su época.