¡Menuda pregunta!, suele ser de lo primero que te espetan los alumnos al empezar 1º de Bachillerato cuando por primera vez tienen que enfrentarse a esta asignatura.
No diré yo lo de aquel "¡pues para que me paguen el sueldo a fin de mes!". Aunque algunos, por muchas explicaciones que les das, siguen pensando así, incluso cuando son adultos.
Haré otra cosa, llamaremos a Mafalda, que aunque un poco más pequeña que mis alumnos, también tiene sus mismas preocupaciones, y mucha frescura e inteligencia.
Intentaremos ayudar al padre de Mafalda a tragar saliva y a elaborar una respuesta que satisfaciendo a su hija, una niña inteligente, no la haga dormirse, ni pensar que su padre es un pedante que dice palabras que no entiende.
La pedantería es uno de los pecados de la filosofía, y en parte responsable de su mala imagen. Yo me siento más cercano a Ortega cuando decía eso de que "la claridad es la cortesía del filósofo".
Hay algunos que ya tendrán en la cabeza la respuesta a nuestra pregunta. "Para nada". Y si no sirve para nada entonces ¿para qué tenemos que estudiarla en el instituto?. La respuesta sería también, pues para perder el tiempo. Esa respuesta sería la propia de algunos amigos de Mafalda.
Manolito, hijo del tendero, o Susanita, una chica muy frívola, estarían de acuerdo con esta respuesta, bueno y hay que decir, en honor a la verdad, que muchos de mis compañeros de profesión piensan de modo parecido a Manolito y Susanita. Y esto ya sí que es más grave e incomprensible dada su edad y formación... ejem, ejem... bueno dejaré ese tema no vaya a ser que alguno me mire raro después de esto...
De todas formas, sorprendentemente, no es una respuesta tan desafortunada. Aristótelesdistinguía entre saberes prácticos y saberes no utilitarios (vamos a decirlo así para no recurrir a términos técnicos y que Mafalda nos entienda). Los saberes prácticos 'sirven' para algo. Los no utilitarios no 'sirven' para nada. 'Servir' es una palabra clave, la filosofía no sirve para nada en el sentido de que es un fin en sí misma, es decir que no está al servicío de otra cosa. Es una actividad que proporciona plenitud, satisfacción, bienestar. Que se practica sin esperar nada más de ella.
Según esto la física serviría para entender por qué caen las manzanas de los árboles (ley de la gravedad), la lengua para aprender a escribir y hablar correctamente, la historiapara saber qué ocurrió en el pasado y qué cabe esperar, el inglés para viajar al extranjero o para trabajar más fácilmente, y así sucesivamente.
Pero... ¿y la filosofía?, pues aparentemente para nada. Aristóteles entendía que precisamente porque no servía a nada, porque pensamos y reflexionamos sobre problemas complejos y eternos que no se pueden resolver científicamente es el más importante de los saberes, dado que esos problemas no los podemos dejar a un lado al ser seres racionales y reflexivos.
Ortega en este tema y análisis de los medios y los fines, decía que un tranvía 'servía' para ir a un concierto o para ir a ver a la persona amada. Pero ¿para qué 'servía' la música (el concierto)? o ¿para qué 'servía' el amor (mi pareja)?.
Así es que ¿realmente no sirve para nada la filosofía?. Pues aunque en parte es así, realmente sí que obtenemos un beneficio inmediato y tangible de ella. Cuando estudiamos a un filósofo o una corriente y aprendemos sus conceptos es como si aprendieramos a ver la realidad de un modo más profundo, somos capaces de ver más allá de lo que eramos capaces antes. Porque ver, ver, no solo se se vé con los ojos, sino también con la razón.
Wittgenstein decía que "el límite de mi mundo es el límite de mi lenguaje", es decir que aquello para lo que no tengo palabras es como si no existiera para mí. Soy ciego a ello, no lo veo. Y por lo tanto cuando aprendo conceptos nuevos entiendo mejor la realidad. Para eso sí que sirve la filosofía. Así es que si tuvieramos que responder a Mafalda, una posibilidad sería esta. Para entender mejor la realidad, que es más compleja de lo que parece.
Un ejemplo simple y rápido, podría ser el concepto de alienación en el sentido que lo usa Marx, y no Hegel ni Feuerbach, antes que él. Marx también habla de varios tipos de alienación, pero uno en concreto es el efecto psicológico que produce el trabajo al no identificarme con el producto fabricado. Es decir, que mi trabajo es algo ajeno y extraño a mí, y eso me produce que cuando trabajo me sienta extraño, que no me guste, y me sienta vacío. ¿Cómo luchar contra esto?. Pues simplificando mucho las cosas e intentando que Mafalda nos entienda, haciendo que te puedas identificar con tu trabajo, que tu trabajo no te hastíe, que no necesites viajar mentalmente a otro lugar mientras trabajas porque para tí no es más que una forma de ganar dinero.
Estoy seguro de que a Mafalda, que es una niña muy inteligente, le parecerá que la filosofía es muy importante en la educación y necesaria para vivir en una sociedad más humana, más justa y más democrática.


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