jueves, 17 de diciembre de 2020

Existencia de dios, ¿si o no?

    Parafraseando el famoso adagio de "dime de qué presumes y te diré de qué careces" se podría desarrollar otro que nos fuera más útil en este caso. "Dime cómo es el dios en el que crees y te diré cómo eres tú". Tantas nociones diferentes de la idea de dios existen o han existido a lo largo de la historia.

      Pero, ¿qué significa dios?, ¿qué queremos decir cuando usamos ese término?. Normalmente es un concepto límite más allá del cual, aquellos que creen en él, no son capaces de pasar. Es un concepto absoluto en cuanto a voluntad, conocimiento, acción, interrogantes, etc.

      En relación a esta cuestión habrá que explicar términos como politeísmo, monoteísmo,  teísmoateísmodeísmopanteísmoagnosticismo, religión revelada, etc. 

Politeísmo es la doctrina de aquellos que creen en muchos dioses diferentes. Se considera que el monoteismo (creencia en un solo dios) es un paso adelante o una evolución con respecto al politeismo. 
Religiones politeistas eran las de la Grecia clásica o la de la Roma clásica. Distintas divinidades gobernaban en diferentes ámbitos. (Neptuno-Plutón en los mares; Zeus-Júpiter en los cielos; Ares-Marte en la guerra; etc.). También en la actualidad el hinduísmo, en India, es una religión politeista.

Monoteísmo es la doctrina que defiende que solo existe un dios, o que solo uno es verdadero. Las religiones más conocidas de esta posición son judaísmo, cristianismo e islamismo. 
Se las conoce como "religiones del libro" (ToráBiblia y Corán)  porque son religiones reveladas, es decir dios se reveló o manifestó a unas personas en concreto (profetas) para decirles lo que quería que hicieran.

Teísmo es la denominación que se da a aquellos que creen en la existencia de un dios de tipo personal, con las mismas o muy similares características de los seres humanos (voluntad, conocimiento, acción, etc.).

Ateísmo es la denominación que reciben aquellos que defienden que dios no existe.


Deísmo es la denominación que se da a aquellos que creen en la existencia de un principio divino que crea o pone todo en marcha, pero que no es de tipo personal. Es decir no tiene las características de un ser humano. (Primer Motor Inmóvil de Aristóteles, por ejemplo).

Panteísmo se refiere a algunas doctrinas filosóficas y religiosas que asumen que dios es la totalidad del universo, que dios está en todas partes y que es todas las cosas. Dios se manifestaría en los seres existentes de la realidad en diferentes grados. Los seres inertes e inanimados tendrían menos participación de dios que los seres humanos, por ejemplo. (Se trata de la filosofía de Baruch Spinoza, o G. W. Hegel, entre otros).

Agnosticismo es la posición de aquellos que entienden que sobre la existencia de dios no se pueden alcanzar pruebas definitivas en ninguno de los dos sentidos (su existencia o inexistencia) y por lo tanto concluyen que lo mejor que se puede hacer es suspender el juicio respecto a este problema. ( I. Kant es el más famoso agnóstico, al menos en su Crítica de la Razón Pura).

Religión revelada es toda aquella religión que acepta como dogma de fe, es decir como principio indemostrable pero que debes creer por fe, el hecho de que dios se manifestó en un momento determinado a unos seres humanos que él escogió y a los que les dijo qué debían hacer tanto ellos como el resto de sus fieles.



Para afrontar la cuestión vamos a centrarnos en el enfoque de los argumentos que se han usado tradicionalmente tanto a favor de su existencia como en su contra.

Argumentos a favor:

Antes de comenzar he de aclarar que un argumento es un razonamiento en que un conjunto de posiciones nos conducen de forma necesaria a una conclusión. Es importante fijarse en que muchos de los que se consideran argumentos probatorios en estos casos ni siquiera lo son.

Primer Motor Inmóvil (Aristóteles s. IV a. C.)

Aristóteles considera que todo ser es causado por otro y así sucesivamente hasta el infinito. Como por definición no podemos recorrer una cadena infinita de causas, y sin embargo está claro que hay seres actuales que existen, eso debe de llevarnos a concluir un Primer Motor Inmóvil, que no fue causado previamente.

Sin embargo esta suposición es tan ilógica como una cadena infinita de causas.

Argumento Ontológico (Anselmo de Canterbury s. XI d. C.)

Se trata de un argumento de los llamados a priori, es decir, exclusivamente mental, sin tener en cuenta nada que esté fuera de nuestra mente. Es ahí precisamente donde está su punto más débil.
Anselmo de Canterbury nos dice que incluso aquel que niega a dios, asume que en su mente puede concebir un ser mayor que el cual no pueda pensar nada más. Esto es equivalente al concepto de absoluto. Un concepto límite, o infinito, más allá del cual no puedo pensar nada.
Es aquí donde él concluye que ese concepto equivale a dios. Y nos dice que como todo el mundo puede pensarlo,  tiene que existir.

Se le objetó en seguida que entre pensar y existir media un gran trecho. Es decir yo puedo pensar muchas cosas y sin embargo no ser éstas reales en absoluto.

Cinco Vías de Tomás de Aquino s. XIII

Tomás de Aquino intenta generar una prueba racional para convencer a aquellos que no creen de la existencia de dios. Sus demostraciones se llaman a posteriori, porque parten de hechos de experiencia.

Sus cinco vías tienen la misma estructura:

a. El punto de partida es un hecho real que yo experimento.
b. Se aplica aquí la causalidad, puesto que se asume que ningún hecho es incausado.
c. Suponiendo que una cadena infinita de causas no es lógica se concluye:

d. Es necesaria una primera causa sin causa previa (dios).

1ª Vía: se basa en la existencia del movimiento.
2ª Vía: se basa en la causalidad eficiente, es decir, aquella que es causa de la existencia de un ser.
3ª Vía: se basa en la contingencia o necesidad de los seres. Según esto solo hay un ser necesario.
4ª Vía: se basa en los grados de perfección y bien. Solo un ser perfecto, dios.
5ª Vía: se basa en la teleología u orientación del universo hacia un fin, dios.

Cada una de las cinco vías tiene un punto débil en que se da un salto no racional, y por tanto que las invalida como pruebas lógicas.

1ª y 2ª vías se basan en que una cadena de causas infinitas no es lógica, y efectivamente así es. Pero mucho más ilógico es suponer que existe una causa sin precedente previo, o sin causa previa. Nunca jamás hemos conocido algo así.

3ª y 4ª vías suponen demasiado. La tercera supone correctamente que los seres humanos somos contingentes, es decir, que podríamos no existir. Hasta ahí la biología evolutiva esta completamente de acuerdo. Sin embargo ¿por qué de ahí se deriva que tenga que existir un ser necesario? No hay conexión lógica en ese argumento.
Igual ocurre con la 4ª vía, suponer que la perfección absoluta existe no solo es mucho suponer, sino que incluso es peligroso, puesto que entonces el camino hacia esa perfección debería ser obligado y ¿qué haríamos con aquel o aquellos que no lo vieran de la misma forma? La respuesta a esta pregunta la dejamos en manos de la historia. Desafortunadamente ha sido contestada en demasiadas ocasiones de forma sangrienta e inquisitorial.

La 5ª vía supone una tendencia hacia un fin o una inteligencia ordenadora. Hoy día la biología evolutiva explica perfectamente la complejidad de los seres sin necesidad de un ingeniero que los diseñe. (Mutación, adaptación al medio, selección natural, etc.)


La apuesta de Pascal (Blaise Pascal s. XVII)

No se trata propiamente de un argumento, pero lo explicaremos como tal puesto que es usado en muchas ocasiones por los creyentes como si lo fuese.

Lo que Pascal nos dice es muy sencillo de entender. Él trata de convencernos de que debemos creer en dios puesto que así no perderemos nada (si existe gano el cielo y si no no pierdo nada). Y nos dice, que si no creemos podemos perderlo todo (si existe voy al infierno o al purgatorio, y si no existe tampoco pierdo nada).



Creo en dios 
No creo en dios
Dios existe
Lo gano todo
Lo pierdo todo
Dios no existe
No pierdo nada
No pierdo nada


La cuestión sería, si no existe no pierdo nada tanto si creo en él como si no creo. Pero si existe y no creo en él voy al infierno y si creo voy al cielo.

Blaise Pascal fue mucho mejor físico y matemático que filósofo, porque esta apuesta es tan cómica que casi da vergüenza tener que analizarla. También hay que apuntar que es tremendamente maniquea.

Lo primero, no es un argumento porque no se demuestra la existencia de dios, tan solo se nos intenta convencer de que creamos en unas tesis simples y sencillas.

Lo segundo, no es cierto que no se pierda nada creyendo en dios si éste no existe, y esto es algo obvio. La religión siempre te impone un conjunto de comportamientos. Imagina que eres mujer y naces en Arabia Saudí, Yemen, Egipto, Irán, Afganistán, etc. Si crees en dios y resulta que aceptas la mutilación de tu clítoris, el burka o niqab, la poligamia, y la jerarquía machista durante toda tu vida como algo que dios quiere y que tú no entiendes, si que habrás perdido algo por creer. Habrás perdido toda tu vida, tu dignidad, y tu integridad física.


Argumento del diseño (William Paley s. XVIII)

William Paley formuló la conocida "analogía del relojero", según la cual intenta demostrar la existencia de dios basándose en la complejidad del orden de la naturaleza. Para este autor si nos encontrásemos un reloj abandonado habríamos de concluir la necesidad de un diseñador o relojero que lo hubiese diseñado, puesto que se trata de un mecanismo demasiado complejo y preciso como para que haya surgido por sí mismo.

Sin embargo hoy día ideas como la mutación, la selección natural, la adaptación al medio, etc. de la biología evolutiva son perfectamente capaces de explicar cómo mecanismos tremendamente complejos pueden surgir y perfeccionarse sin necesidad de inteligencia ulterior que los diseñe.

El escollo que este argumento no puede salvar de ninguna manera y que lo invalida por completo es que si un mecanismo complejo necesita de un "ingeniero" para que lo diseñe, ¿quién habría diseñado a ese ingeniero?. Es decir pensando de la misma forma, dios sería un ser tremendamente complejo que quedaría sin explicar.


Argumentos en contra:

Creación de la nada:

La causalidad es un proceso del que no podemos escapar y no existe nada en el universo que haya sido descrito de forma no causal por la ciencia, luego esa suposición de que dios crea de la nada es completamente ilógica.

Concepto de dios es masculino:

Dentro de las religiones monoteístas principales, la idea de dios es masculina. Incluso se dice que dios es padre, que nos crea a su imagen.
En Génesis (I 26-28) dios crea al hombre a su imagen y semejanza, y a la mujer la crea a partir del hombre (esto es válido para judaísmo y cristianismo puesto que compartimos el antiguo testamento).

Si nos crea a su imagen y semejanza y lo que primero crea es un varón, el concepto de dios debe de ser masculino.
Es normal, puesto que el relato de Génesis es muy antiguo, que esa sociedad fuera fuertemente machista y por lo tanto la idea de su dios fuera igualmente masculina.

Esto nos puede hacer sospechar algunas cosas. Si hubieran sido mujeres quienes hubieran generado el concepto de dios ¿no sería una deidad femenina? ¿no será una proyección psicológica de cualidades masculinas, creada a su vez por hombres? ¿Cómo es que si ese ser nos ha creado a todos y nos representa a todos es masculino? ¿no debería ser asexuado, hermafrodita o incluso femenino?.
Todo esto nos puede llevar a concluir que ese ser sea inventado y ficticio, no un ser real.

Alienación de Feuerbach (s. XIX)

Ludwig Feuerbach defiende que el hombre ha creado a dios y no al revés, y esto desde presupuestos  exclusivamente materialistas. ¿En qué se basa? En que los supuestos atributos o cualidades de dios son cualidades que tenemos los seres humanos, pero que se han incrementado. Es decir si los seres humanos podemos conocer, suponemos que dios conoce también pero hasta el infinito. Si los seres humanos podemos actuar, suponemos que dios también puede, pero sin límites. Si los seres humanos podemos actuar bien y mal, y queremos siempre actuar bien, aunque a veces no podemos, suponemos que dios siempre puede, etc. etc.

Feuerbach supone que estamos extrayendo cualidades humanas para atribuírselas a otro ser, que no existe, y que esto es perjudicial para nosotros. Sería como un desfalco, dice él. Nos quedamos sin las cualidades positivas y suponemos que somos, en comparación con dios, muy poquita cosa. Es decir, estamos fuera de nosotros mismos, puesto que nuestras mejores cualidades se las hemos "dado" a dios.


La religión es el opio del pueblo (Karl Marx s. XIX)

Carlos Marx entendía que la religión era una forma de ideología (percepción errónea de la realidad). Como consecuencia de unas condiciones de vida paupérrimas.

Según su pronóstico si se mejorasen las condiciones materiales de vida de los individuos, ellos abandonarían por completo las creencias religiosas, puesto que éstas son solo una forma de consolarse (opio) frente a la tremenda miseria en la que vivían muchos obreros durante el s. XIX.

El tiempo ha demostrado que, aunque la idea de Marx tiene mucho de cierto, no es completamente acertada, puesto que la religión pervive incluso en condiciones materiales de existencia muy holgadas.

Auschwitz ( II Guerra Mundial 1939-45)

Hay muchos autores que tras el holocausto de la II Guerra Mundial han pensado que dios no puede existir o de existir, no puede tratarse de un ser bueno y omnipotente. ¿Cómo un ser bueno y omnipotente pude permitir semejante sufrimiento y barbarie?  Se trata del argumento del mal.
Algunos dicen que no es dios el responsable del mal, sino el hombre. Fácil escapatoria es esa si suponemos que dios crea el mundo y al hombre a su imagen y semejanza.

Primo Levi: "Existe Auschwitz, no existe dios".
Theodor Adorno: "Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie".


            Según mi modo de ver las cosas creo que hay tantos indicios claros de que la idea de dios es descabellada, pueril y fruto del autoengaño que realmente la posición del agnosticismo no me parece  necesario ni planteársela. Simplemente cuando alguien me dice "bueno, pues demuéstreme que dios no existe", bastaría contestar como Richard Dawkins en El espejismo de dios (p 63, Espasa Calpe, Madrid, 2009), pero ¿cual de ellos? Zeus, Apolo, Amón-Ra, Mitras, Baal, Thor, Wotan, el Becerro de Oro, el Monstruo Espagueti Volador...

miércoles, 25 de noviembre de 2020

1ª pregunta de la EBAU Platón

Fragmento Platón, República, Libro VII

El mundo que aparece a nuestra vista es comparable a la caverna subterránea, y la luz del fuego que hay en ella al poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de él, si las comparas con la ascensión del alma al mundo inteligible no errarás respecto a mi conjetura, ya que deseas conocerla.

Cuestiones:

1.Sitúe el texto en su contexto histórico-filosófico, identifique el problema a que responde y su temática, y exponga la o las tesis que sustenta y los argumentos que emplea. (Valoración: de 0 a 2,5 puntos).

1. Contexto histórico-filosófico:


2.Identifique el problema a que responde:

- Problema de conocimiento.

- ¿Cómo conocer adecuadamente?

- ¿Cómo pasar de un conocimiento falso y superficial a uno sólido y fiable?

3. Temática:

- Conocimiento.

- Tipos de conocimiento y clasificación de éstos.

- Grados de verdad en la realidad.

- Vinculación del conocimiento con la ética (intelectualismo ético. El rey filósofo)

4. Tesis:

- El mundo físico no es real, es ficticio. Se trata de un engaño o copia del mundo inteligible, en donde habita el verdadero ser. Este ser son los arquetipos, formas o ideas de todas las cosas.

- Por tanto se debe tomar conciencia de esto y abandonar los conocimientos sensibles que son ficticios para sustituirlos por conocimientos racionales que son verdaderos.

5.Argumentos:

- Lo que conocemos por los sentidos son como las sombras de la caverna.

- Lo que conocemos por medio del alma racional son las ideas verdaderas.

- El sol es como la luz del fuego de la caverna, permite ver las sombras, los objetos y sería el que genera la posibilidad del conocimiento.

- Se debe "ascender" desde el conocimiento sensorial hasta el conocimiento racional o intelectual.

- Este ascenso es gradual, se pasa por diferentes niveles o grados de conocimiento.



miércoles, 18 de noviembre de 2020

Aristóteles; Política Libro I, caps. I y II (1252a-1253a); Libro III, caps. VII, VIII y IX (1279a-1281a)

 LIBRO I


LA COMUNIDAD POLÍTICA Y LA COMUNIDAD FAMILIAR

CAPÍTULO I

EL FIN DE TODA COMUNIDAD. PLANTEAMIENTO METODOLÓGICO.

"Ya que vemos que cualquier ciudad es una cierta comunidad, también que toda comunidad está constituida con miras a algún bien (por algo, pues, que les parece bueno obran todos en todos los actos) es evidente. Así que todas las comunidades pretenden como fin algún bien; pero sobre todo pretende el bien superior la que es superior y comprende a las demás. Ésta es la que llamamos ciudad y comunidad cívica.


El primer párrafo de este primer capítulo es bastante claro nos especificia que una comunidad se forma para conseguir un fin que debe de ser un bien. Más adelante especificará cómo se consigue ese bien y en qué consiste.

Cuantos opinan que es lo mismo regir una ciudad, un reino, una familia y un patrimonio con siervos no dicen bien. Creen, pues, que cada una de estas realidades se diferencia de las demás por su mayor o menor dimensión, pero no por su propia especie. Como si uno, por gobernar a unos pocos, fuera amo de una casa; si a más, administrador de un dominio; si a más aún, rey o magistrado; en la idea de que en nada difiere una casa grande y una ciudad pequeña ni un rey y un gobernante político, sino que cuando uno ejerce el mando a título personal resulta un rey, y cuando lo hace según las normas de un arte peculiar, siendo en parte gobernante y gobernado, es un político. Pero eso no es verdad. Y lo que afirmo será evidente al afirmar la cuestión con el método que proponemos. De la misma manera como en los demás objetos es necesario dividir el compuesto hasta sus ingredientes simples (puesto que estas son las partes mínimas del conjunto), así también vamos a ver, al examinar la ciudad, de qué elementos se compone. Y luego, al analizarlos, en qué difieren unos de otros, y si cabe recoger alguna precisión científica sobre cada uno de los temas tratados.

Aristóteles aclara que lo que distingue una comunidad de otra no es el número de miembros que tiene (familia o ciudad) sino la finalidad que persigue cada una de ellas.
Se ha de observar que el concepto de fin o finalidad (telos) es muy importante en toda la filosofía aristotélica. Los conceptos de potencia, acto, materia y forma están directamente relacionados con este concepto y ayudan a explicarlo. 
Básicamente Aristóteles entiende que un ser no es plenamente perfecto cuando aún no se ha desarrollado, no ha alcanzada su fin. Y su fin estará íntimamente relacionado con su esencia o forma, con lo que realmente es ese ser. 
Por eso el hombre, que es un ser racional, debe de desarrollar su intelecto (virtudes morales e intelectuales) para conseguir alcanzar la felicidad que es su fin último. Y esto solo lo puede hacer en la polis.

CAPÍTULO II

ORIGEN Y DESARROLLO DE LA CIUDAD. FAMILIA, ALDEA Y CIUDAD. EL HOMBRE COMO ANIMAL CÍVICO.

Si uno presta atención desde un comienzo al desarrollo natural de los seres, podrá observar también este problema, como los otros del mejor modo.

En primer lugar es necesario que se emparejen lo seres que no pueden subsistir uno sin otro; por ejemplo, la hembra y el macho, con vistas a la generación. (Y esto no en virtud de una previa elección, sino que, como en el resto de animales y plantas, es natural el impulso a dejar tras de sí a otro individuo semejante a uno mismo.)  O, por ejemplo, lo que por naturaleza domina y lo dominado, para su supervivencia. Porque el que es capaz de previsión con su inteligencia es un gobernante por naturaleza y un jefe natural. En cambio, el que es capaz de realizar las cosas con su cuerpo es súbdito y esclavo, también por naturaleza. Por tal razón amo y esclavo tienen una conveniencia común.

Aristóteles entiende que buscamos vivir en pareja o en familia de forma natural, la naturaleza nos empuja a ello.
También considera natural, es decir necesario, el que haya jerarquías entre distintos seres lo cual se verá reflejado en estructura de las sociedades. Justifica la esclavitud, un elemento cultural de su época, que Aristóteles no considera extraño.

De tal modo, por naturaleza, están definidos la mujer y el esclavo. (La naturaleza no hace nada precariamente, como hicieran los forjadores del cuchillo de Delfos, sino cada cosa con una única finalidad. Así como cada órgano puede cumplir su función de la mejor manera cuando no se le somete a varias actividades, sino a una sola.) Entre los bárbaros la mujer y el esclavo ocupan el mismo rango. La causa de esto es que carecen del elemento gobernante por naturaleza. Así que su comunidad resulta de esclavo y esclava. Por eso dicen los poetas: "Justo es que los griegos manden a los bárbaros" (Eurípides, Ifigenia en Áulide, 1400-1402), como si por naturaleza fuera lo mismo bárbaro y esclavo.

(El cuchillo de Delfos parece que era un arma destinada en dicho santuario tanto al sacrificio de las víctimas como a su despiece y es por esto que parece no podía cumplir adecuadamente sus dos funciones. Necesitaba ser puntiagudo para la primera función y con un cortante filo para la segunda).
Aristóteles considera que tanto la mujer, el esclavo y el bárbaro, "carecen del elemento gobernante por naturaleza" por lo tanto son inferiores al varón, al hombre libre y al griego. Aquéllos no participarán de la vida en la polis con la misma finalidad puesto que no son capaces de una actividad intelectual superior. No podrán aspirar a la felicidad por medio de las virtudes intelectuales, puesto que su racionalidad es menor según nuestro autor.
Es este uno de los puntos doctrinales de Aristóteles más criticables y criticados a lo largo de la historia. Si bien es verdad que se trata de elementos culturales que debían de estar muy arraigados en todos los griegos en su época, suponemos que Aristóteles debería de haber estado por encima de ese 'término medio' cultural, de esos prejuicios y haber sido capaz de ver más allá, dándose cuenta de que un esclavo tan solo lo es por fuerza y no de modo natural, que una mujer es diferente a un varón pero no inferior racionalmente y que los bárbaros también eran capaces de actividad intelectual.
Su maestro Platón fue más avanzado en este aspecto puesto que no consideró limitado el acceso a la clase goberante a las mujeres, siempre que éstas fueran capaces de contemplar la idea de bien.

De las dos comunidades, la originaria es la casa familiar, y bien lo dijo Hesíodo en su poema: "Ante todo, casa, mujer y buey de labranza" (Trabajos y días, 405).

Porque el buey hace las veces de criado para los pobres. La familia es la comunidad, constituida por naturalezapara satisfacción de lo cotidiano, por los que Carondas llama "compañeros de panera", y Epiménides de Creta, "los del mismo comedero".

La aldea en su forma natural parece ser una colonia de casas, algunos llaman a sus miembros "hermanos de leche", "hijos e hijos de hijos". Ésta es la razón por la cual las ciudades al principio estaban gobernadas por reyes, como todavía hoy ocurre entre los bárbaros: resultaron de la unión de personas sometidas a reyes, ya que toda casa esta regida por el más anciano, y, por tanto, también en las colonias gracias a su parentesco. Y eso es lo que dice Homero: "Cada uno es legislador de sus hijos y mujeres" (Odisea IX 114), pues en los primeros tiempos vivían dispersos. Y por eso todos los hombres dicen que los dioses tienen una forma de gobierno monárquica, porque también ellos al principio, y todavía aún ahora, se gobernaban de este modo, de la misma manera que los hombres los representan a su imagen, así también asemejan a su vida, la vida de los dioses.

Después de la familia, el siguiente peldaño natural hacia la polis es la aldea, que sería una agrupación de familias que se juntan con un fin, su mejor abstecimiento y quizás su defensa.

La ciudad es la comunidad, procedente de varias aldeasperfectaya que posee, para decirlo de una vez, la conclusión de la autosuficiencia total, y que tiene su origen en la urgencia del vivir, pero subsiste para el vivir bien. Así que toda ciudad existe por naturaleza, del mismo modo que las comunidades originarias. Ella es la finalidad de aquéllas, y la naturaleza es finalidad. Lo que cada ser es, después de cumplirse el desarrollo, eso decimos que es su naturaleza, así de un hombre, de un caballo o de una casa. Además, la causa final y la perfección es lo mejor. Y la autosuficiencia es la perfección, y óptima.

Después de la aldea llegamos a la ciudad, cuando se agrupan varias aldeas. Las aldeas se agruparan por distintas necesidades, pero Aristóteles piensa que lo que de verdad las cohesiona en una ciudad es la posibilidad que ésta brinda de vivir bien, en el sentido de permitir el máximo desarrollo de los seres humanos.
Surge de nuevo el concepto de finalidad (telos). Aristóteles expresa su opinión de que la perfección esta en el desarrollo de un ser, en su causa final. Hay que leer aquí que la finalidad del ser humano es su racionalidad y que ésta solo la puede desarrollar en la ciudad.

Por tanto, está claro que la ciudad es una de las cosas naturales y que el hombre es, por naturaleza, un animal cívico. Y el enemigo de la sociedad ciudadana es, por naturaleza, y no por casualidad, o bien un ser inferior o más que un hombre. Como aquel al que recrimina Homero: "sin fratría, sin ley, sin hogar" (Ilíada IX, 63). Al mismo tiempo, semejante individuo es, por naturaleza, un apasionado de la guerra, como una pieza suelta en un juego de damas.

Aparece la famosa expresión aristotélica de que el hombre es un animal político/cívico por naturaleza. Esto quiere decir que está destinado a vivir en sociedad, en la polis; ese es su hábitat natural, en donde alcanza su máximo desarrollo y perfección, aunque pueda vivir, biológicamente hablando, en otros entornos.
Y por lo tanto aquél/llos que no vivan en sociedad o que no la necesiten, solo pueden o bien estar por encima de los hombres o bien por debajo. En el primer caso podríamos pensar en los ermitaños, místicos y anacoretas, que se "alejan del mundanal ruido" como dijera Fray Luis en Salamanca, en busca de una mayor espiritualidad, una mayor vida interior, más plena. 
Por el otro lado estarían los embrutecidos y semisalvajes que viviendo aislados del contacto humano pierden las formas más elementales de humanidad y sociabilidad.

La razón de que el hombre sea un ser social, más que cualquier abeja y que cualquier otro animal gregario, es clara. La naturaleza, pues, como decimos, no hace nada en vano. Sólo el hombre, entre los animales, posee la palabraLa voz es una indicación del dolor y del placer; por eso la tienen también los otros animales. (Ya que por su naturaleza ha alcanzado hasta tener sensación del dolor y del placer e indicarse estas sensaciones unos a otros.) En cambio, la palabra existe para manifestar lo conveniente y lo dañino, así como lo justo y lo injusto. Y esto es lo propio de los humanos frente a los demás animales: poseer, de modo exclusivo, el sentido de lo bueno y de lo malo, lo justo y lo injusto, y las demás apreciaciones. La participación comunitaria en éstas funda la casa familiar y la ciudad.

¿Por qué los seres humanos son más sociales que otros animales o insectos? Aristóteles dice porque además de voz tiene palabra (logos). Y es por medio de ésta que accedemos a la racionalidad, a comprender lo justo, lo bueno, lo bello, lo injusto, etc. 
Por eso nosotros especialmente necesitamos vivir en sociedad para comunicarnos y alcanzar el pleno desarrollo de nuestras facultades intelectuales.

Es decir, que por naturaleza, la ciudad es anterior a la casa y a cada uno de nosotros. Ya que el conjunto es necesariamente anterior a la parte. Pues si  se destruye el conjunto ya no habrá ni pie ni mano, a no ser con nombre equívoco, como se puede llamar mano a una piedra. Eso será como una mano sin vida. Todas las cosas se definen por su actividad y por su capacidad funcional, de modo que cuando éstas dejan de existir no se puede decir que sean las mismas cosas, sino homónimas. Así queda claro que la ciudad es por naturaleza y es anterior a cada uno. Porque si cada individuo, por separado, no es autosuficiente, se encontrará como las demás partes, en función a su conjunto. Y el que no puede vivir en sociedad, o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la ciudad, sino como una bestia o un dios.

¿Cómo es posible que la ciudad sea anterior a la casa y a cada uno de nosotros? Según el concepto de finalidad de Aristóteles el fin propio de los seres humanos sería la vida en comunidad, en la polis. Cuando nos desarrollamos completamente nuestra tendencia es la vida en la ciudad. Por eso aunque cronológicamente viene después de la familia y la aldea en realidad es como si estuviera en gérmen en cada ser humano, puesto que con nuestro pleno desarrollo acabaremos viviendo en polis.


En todos existe, por naturaleza, el impulso hacia tal comunidad; pero el primero en establecerla fue el causante de los mayores beneficios. Pues así como el hombre perfecto es el mejor de los animales, así también, apartado de la ley y de la justicia, es el peor de todos.

La injusticia es más feroz cuando posee armas, y el hombre se hace naturalmente con armas al servicio de su sensatez y su virtud; pero puede utilizarlas precisamente para las cosas opuestas. Por eso, sin virtud, es el animal más impío y más salvaje, y el peor en su sexualidad y su voracidad. La justicia, en cambio, es algo social, como que la justicia es el orden de la sociedad cívica, y la virtud de la justicia consiste en la apreciación de lo justo.

[...]

Una vez establecido que la sociedad es algo natural Aristóteles considera que la justicia es una virtud que solo se desarrolla en sociedad. Sin sociedad reina la injusticia, el hombre se vuelve más salvaje y más voraz.

LIBRO III

LOS CIUDADANOS, LA CIUDADANÍA Y LOS REGÍMENES POLÍTICOS

[...]

CAPÍTULO VII

DISTINTOS TIPOS DE REGÍMENES POLÍTICOS

Precisadas estas cuestiones, lo siguiente es investigar los regímenes políticos -cuántos por su número y cuáles son- y en primer lugar los rectos de ellos; pues entonces se clarificarán sus desviaciones, cuando se hayan definido.

Puesto que régimen político y órgano de gobierno significan lo mismo, y órgano de gobierno es la parte soberana de las ciudades, necesariamente será soberano o un solo individuo, o unos pocos o la mayoría; y cuando ese uno o la minoría, o la mayoría, gobiernan atendiendo al bien común, esos regímenes serán por necesidad rectosy los que atienden al interés particular del individuo o de la minoría, o de la mayoría, desviaciones. Pues, o no hay que considerar ciudadanos a los que no participan, o deben tener participación en el beneficio.


Aristóteles establece cuál será el criterio que determine su clasificación de los distintos gobiernos posibles. El bien común será el objetivo principal que ha de perseguir un gobierno, si este hipotético gobierno persigue este objetivo entonces será un buen gobierno, independientemente de que sea uno, unos pocos o muchos los que gobiernen.

De los gobiernos unipersonales solemos llamar monarquía al que vela por el bien común; al gobierno de pocos, pero de más de uno, aristocracia (bien porque gobiernan los mejores [áristoi] o bien porque lo hacen atendiendo a lo mejor [áriston] para la ciudad y para los que forman su comunidad), y cuando la mayoría gobierna mirando por el bien común, recibe el nombre común a todos los regímenes políticos: república (politeía) (y es así con razón: pues es posible que un solo individuo o unos cuantos destaquen por su virtud; pero ya dificil es que un número mayor se destaque en cualquier virtud, a no ser principalmente en la militar, ya que ésta se da en la masa. Por eso en este régimen político el sector partidario de la guerra es el más soberano y forman parte de él los que tienen las armas.)

Desviaciones de los citados son: la tiranía, de la monarquía; la oligarquía, de la aristocracia, y la democracia, de la república. La tiranía, en efecto, es una monarquía orientada al interés del monarca; la oligarquíaal de los ricos, y la democracia, al interés de los pobres. Pero ninguna de ellas presta atención a lo que conviene a la comunidad. 


Tres formas de gobierno considera Aristóteles como buenas y tres como desviadas o corruptas, según cuántos tengan el poder. Monarquía, aristocracia y república son las formas correctas de gobierno que persiguen el bien común. Tiranía, oligarquía y democracia las que persiguen intereses particulares y por tanto son desviaciones de las correctas.


CAPÍTULO VIII

LA NATURALEZA DE LA OLIGARQUÍA Y LA DEMOCRACIA

Hay que decir con algo más de extensión en qué consiste cada uno de estos regímenes políticos, pues la cuestión ofrece algunas dificultades y, a quien investiga filosóficamente sobre cada uno su método, y no solo su actividad, le es propio no pasar por alto ni dejar de lado nada, sino clarificar la verdad en cada punto.

Es la tiranía una monarquía, como se ha dicho, que ejerce un poder despótico sobre la comunidad. Hay oligarquía cuando controlan el régimen político los dueños de grandes fortunas, y, por el contrario, democracia, cuando los que no tienen un gran capital, sino los pobres.

El primer problema atañe a la definición: pues si fueran los más, siendo ricos, quienes controlaran la ciudad, y democracia es cuando el pueblo tiene la soberanía - y del mismo modo, si en algún lugar sucediera que los pobres son menos que los ricos, pero por ser más fuertes asumen la soberanía de la ciudad- podría parecer que no se ha dado una buena definición sobre los regímenes (al decir que la democracia es la soberanía de los más y la oligarquía es la de un número pequeño); pero, aún en el caso de se combine con la riqueza el número reducido, y con la pobreza la masa, para llamar así a estos regímenes - oligarquía a aquel en que asumen las magistraturas los ricos, siendo pocos en número, y democracia a aquel en que los pobres, siendo muchos en número-, se tiene una nueva dificultad: ¿cómo vamos a llamar a los regímenes hace un momento mencionados, a aquel en que los ricos son más numerosos y a aquel en que los pobres son menos, pero unos y otros son dueños del poder, si no hay ningún otro régimen político fuera de los citados?

El razonamiento parece demostrar entonces que el tener la autoridad unos pocos o muchos es cosa que ha sucedido, aquello para las oligarquías y ésto para las democracias, porque en todas partes los ricos son pocos y muchos los pobres (por eso no ocurre que los motivos dichos sean [motivos] de diferenciación), pero que en lo que se diferencian la democracia y la oligarquía entre sí es la pobreza y la riqueza; y necesariamente, donde gobiernan por dinero, ya sean menos o más, ese régimen será oligarquía y, donde los pobres, democracia, pero suele ocurrir, como dijimos, que aquéllos son pocos y éstos muchos. Pues son ricos pocos, mientras que de la libertad participan todos; por estas causas disputan unos y otros por el poder. 


Se aclara cuál es la diferencia entre democracia y oligarquía. No se trata tanto de una cuestión de cuántos sean los que gobiernan sino del nivel de renta que éstos tienen. Cuando gobiernan los ricos en su beneficio entonces es oligarquía, y además suele ocurrir casi siempre que éstos son siempre pocos. Cuando gobiernan los pobres en su propio beneficio, entonces es democracia y suele ocurrir que en estos casos son la mayoría.

CAPÍTULO IX

LA JUSTICIA COMO FIN DE LA CIUDAD

Primeramente hay que averiguar qué limites dan de la oligarquía y de la democracia y qué es lo justo, tanto en una oligarquía como en una democracia. Pues todos se atienen a algo justo, pero llegan solo hasta un cierto límite y hablan no de todo lo absolutamente justo. Por ejemplo, parece que igualdad es lo justo, y lo es, pero no para todos, sino para los iguales; y lo desigual parece que es justo, y ciertamente lo es, pero no para todos, sino para los desiguales.

El fin, el telos de la ciudad, es la justicia. Pero ¿en qué consiste ésta?. En este fragmento Aristóteles nos explica que según la forma de gobierno sea una oligarquía o una democracia unos considerarán una cosa como justicia y otros otra. Los oligarcas considerarán justa la desigualdad y la participación de la ciudad según una jerarquía y según unas capacidades (seguramente el criterio sea el económico a la hora de establecer más o menos derechos). Los demócratas considerarán justa la igualdad, pero no para todos sino solo para aquellos que son como ellos.

Otros prescinden de esto, del "para quiénes", y juzgan mal. La causa es que el juicio es sobre sí mismos; y, en general, la mayoría son malos jueces de sus propios asuntos. De manera que, como lo justo lo es para algunos y está distribuido del mismo modo en relación con las cosas y con las personas, según se ha dicho anteriormente en la Ética, aceptan la igualdad de las cosas, pero discuten la de las personas, principalmente por lo que se dijo hace un momento -porque juzgan mal lo que les atañe-, pero además porque, al hablar unos y otros de algo hasta cierto límite justo, piensan que hablan de justicia sin más. Pues unos, si son desiguales en algún aspecto, por ejemplo en sus riquezas, piensan que son totalmente desiguales; y otros, si son iguales en algún aspecto, por ejemplo en libertad, que son enteramente iguales.


Aristóteles establece un principio general a la hora de juzgar en muchos asuntos, también en este de los regímenes de gobierno. Uno no puede ser juez si es parte implicada en un caso porque entonces seguro que juzgará de forma interesada. Si eres rico y tienes poder no puedes determinar de forma objetiva si tu deberías tener ese poder o no. Para poner un ejemplo rápido y simple.

Pero no dicen lo más importante: pues, si formaron una comunidad y se reunieron por las riquezas, participan de la ciudad en tanto que de la propiedad, de manera que parecería válido el argumento de los oligárquicos (que no es justo que participe igual de las cien minas el que ha aportado una que el que aportó todo el resto, ni de las minas iniciales ni de las que se ganen). Y si tampoco lo han hecho para vivir solo, sino para vivir bien (pues entonces también habría ciudad de esclavos y de los demás animales; y no las hay porque no tienen acceso a la felicidad ni a la vida por decisión propia), ni por una alianza, para evitar el ataque de alguien, ni por las transacciones comerciales y la mutua utilidad -pues en este caso los etruscos y los cartagineses y todos los que tienen esa clase de acuerdos entre sí serían como ciudadanos de una sola ciudad; y éstos tienen, desde luego, acuerdos sobre las importaciones y pactos de no agresión; pero ni se han creado magistraturas comunes a todos para esos asuntos, sino que son diferentes las de unos y otros, ni se cuidan unos de cómo deben ser los otros, de ninguno de los sujetos a esos tratados sea injusto ni cometa infamia alguna, sino solamente de que no se dañen unos a otros, mientras que los que se preocupan por la buena legislación atienden al tema de la bondad o la maldad política-; si todo eso es así, es evidente que ha de preocuparse por la virtud la que de verdad se llama ciudad y no sólo de palabra. Pues, en otro caso, la comunidad se convierte en una alianza militar que solo se diferencia espacialmente de aquellas alianzas con pueblos distintos, y la ley en un pacto que, como decía el sofista Licofrón, es garante de los derechos mutuos, pero incapaz de hacer buenos y justos a los ciudadanos.
Que así ocurre está claro. Pues, aunque alguien pudiera reunir los territorios en uno solo, de forma que la ciudad de Megara y la de Corinto se juntaran con sus murallas, a pesar de ello no hay una única ciudad. Ni tampoco si contrajeran matrimonios unos con otros, por más que esta sea una de las sociedades características para las ciudades. Igualmente tampoco, si algunos vivieran por separado, aunque no tan lejos que no pudieran comunicarse, y tuvieran leyes para no perjudicarse en sus intercambios, como por ejemplo, si uno fuera carpintero, otro campesino, otro zapatero y otro algún oficio similar, y fueran unos diez mil en número, pero no se comunicaran para nada más que asuntos como el comercio y la alianza militar, tampoco en ese caso hay una ciudad.
¿Y por qué motivo? Desde luego, no por la dispersión de la comunidad. Pues aunque convinieran en asociarse así (pero cada uno continuara usando su propia casa como ciudad) y en prestarse ayuda mutua, como si se tratara de una alianza militar contra sus agresores solamente, ni siquiera en este caso les parecería a quienes examinaran el tema con rigor que hay una ciudad, si sus relaciones fueran exactamente igual después de unirse y cuando estaban separados.

Una ciudad es una comunidad que tiene que tener lo anterior, pero además algo más. No puede ser solo una alianza militar, o un pacto de comercio, etc. La ciudad debe de preocuparse por la virtud de sus integrantes, en otro caso no será una verdadera ciudad, será otra cosa, una alianza, un pacto, etc.

 
Por tanto, es evidente que la ciudad no es una comunidad de territorio para no perjudicarse a sí mismos y por el intercambio. Esto tiene que existir, si es que va a haber ciudad; pero no porque se dé todo ello hay ya ciudad, sino que es la comunidad para bien vivir de casas y familias, en orden a una vida perfecta y autosuficiente. Ahora bien, esto no existirá si no habitan el mismo y único territorio y contraen matrimonios entre sí. Por eso surgieron en las ciudades relaciones familiares, fratrías, fiestas y diversiones para vivir en común. Y tal cosa es fruto de la amistad. Pues la decisión de vivir en común es amistad.


Fin de la ciudad es, por tanto, el bien vivir, y todo eso está orientado a ese fin. La ciudad es la asociación de familias y aldeas para una vida perfecta y autosuficiente. Y ésta es, como decimos, la vida feliz y bella


Hay que suponer, en consecuencia , que la comunidad política tiene por objeto las buenas acciones y no solo la vida en común. Por eso, a cuantos contribuyen en mayor grado a tal comunidad, les corresponde una mayor participación en la ciudad que a los que en libertad o estirpe son iguales o superiores, pero desiguales en la virtud política, o a los que sobresalen en riqueza, pero son inferiores en virtud. Pues bien, que todos los que discuten sobre los regímenes políticos hablan solamente de una parte de lo justo, queda claro con lo dicho".

Estos tres últimos párrafos son especialmente importantes porque establecen cuál es el fin de la ciudad, qué es y qué no es. La ciudad tiene que buscar la vida buena, feliz y autosuficiente. 
Pero ¿qué es la vida buena o feliz?. Pues eso depende de cómo sean los seres humanos. Es decir en la ciudad hay que buscar la virtud para que sea una verdadera ciudad que perfecciona a los ciudadanos. Y la virtud es un hábito. ¿Qué hábito/virtud entonces debemos de buscar para alcanzar la felicidad?. 

Aristóteles entiende que un ser que tiene una potencialidad y no la desarrolla es más imperfecto que uno que sí lo ha hecho, es decir que ha transformado su potencilidad o capacidad en una cualidad activa y desarrollada. Según esto una semilla sería menos perfecta que un árbol. Si lo piensas racionalmente tiene sentido. La finalidad de una semilla es crecer y transformarse para así poder dar continuidad a la especie. Esto son términos aristotélicos casi al 100% aunque suenen más a teoría evolutiva actual. 

Así pues podemos encontrar en cualquier ser natural un fin (telos) hacia el que tiendesi desarrolla esa tendencia o potencia entonces es más perfecto que si no lo hace. A ese desarrollo se le llama en el ser humano virtud, y se ha de hacer por medio del hábito y esfuerzo puesto que las virtudes se consiguen poco a poco y con esfuerzo. 

Según esto la virtud o finalidad de un caballo sería correr o ser veloz, la de un cuchillo cortar, la de un barco ser maniobrable y veloz, y la de un ser humano la racionalidad y el conocimiento. Es verdad que se puede objetar aquí que algunas de estas finalidades son subjetivas y propias de una visión humana de la realidad o la naturaleza (¿quién determina cuál es la virtud de un perro: la fidelidad, la ferocidad, la velocidad?)

De cualquier forma y para concluir, en los seres humanos Aristóteles encuentra que nuestra finalidad es la racionalidad, por lo tanto si la desarrollamos (virtudes morales e intelectuales) seremos más perfectos que si no lo hacemos. Y ¿dónde puedo yo llegar a desarrollar mi inteligencia? Pues en la ciudad. Puesto que solo es muy difícil. Por tanto la vida feliz se consigue en la ciudad que debe de servirme para perfeccionarme y desplegar todo el potencial que tengo como ser humano. 

Trads. Carlos García Gual y Aurelio Pérez Jiménez,
Tecnos, Madrid, 2004.

Contextualización Aristóteles

 - s. IV a. C.



- Guerra del Peloponeso (s. V a. C.). Se genera con Platón un debate o interés filosófico en torno a la justicia y la forma de gobierno.


Helenismo (Alejandro Magno unifica todas las polis y forma una entidad política y geográfica más amplia. La polis como tal pierde fuerza y relevancia. ¿Cuál es la mejor forma de organización social y política, la pequeña polis o un gran reino o imperio?.


- Su padre es médico; Aristóteles tiene un claro carácter observador, naturalista e inductivo.


Platón: 20 años en la Academia; hace evolucionar la teoría de las ideas hasta la teoría hilemórfica. Críticas a la teoría de las ideas, argumento del Tercer Hombre, etc. Interés por la política.


- Empédocles: teoría de las cuatro raíces.


- Sócrates: conocimiento solo existe cuando lo es de lo universal.


- Presocráticos:


- Parménides: resuelve finalmente el problema del movimiento (no-ser absoluto y no-ser relativo)

1ª pregunta examen Aristóteles (EBAU) (resuelto)

 AristótelesPolítica, Libro III, capítulo IX


            “Fin de la ciudad es, por tanto, el bien vivir, y todo eso está orientado a ese fin. La ciudad es la asociación de familias y aldeas para una vida perfecta y autosuficiente. Y ésta es, como decimos, la vida feliz y bella.
           
            Hay que suponer, en consecuencia, que la comunidad política tiene por objeto las buenas acciones y no solo la vida en común. Por eso a cuantos contribuyen en mayor grado a tal comunidad, les corresponde una mayor participación en la ciudad que a los que en libertad o estirpe son iguales o superiores, pero desiguales en la virtud política, o a los que sobresalen en riqueza, pero son inferiores en virtud.”




Cuestiones:
1. Sitúe el texto en su contexto histórico-filosófico, identifique el problema a que responde y su temática, y exponga la o las tesis que sustenta y los argumentos que emplea.



1. Contexto histórico-filosófico

2. Identifique el problema a que responde:

- ¿En qué consiste el bien vivir o la vida feliz?. 

- ¿Qué es una ciudad, cuál es su fin?  

- ¿Cuál es el fin o la tendencia del ser humano como ser social y por qué es esto así?

3. Temática

- Ética y política

- Felicidad y organización social y política 

- Relación entre la/s virtud/es y la felicidad

4. Tesis

- La vida feliz consiste en el conocimiento.

- El fin de la ciudad no es solo la vida en común para autoabastecerse, sino la vida buena o feliz. Las buenas acciones. 

- La vida en sociedad me permite acceder a las virtudes morales e intelectuales mediante las cuales consigo la felicidad. 

5Argumentos

- Aunque en ocasiones la vida en sociedad supone mejoras materiales evidentes (protección, alimento, mejores condiciones materiales de vida, etc.) no es ese su verdadero fin, sino el desarrollo de los seres humanos.

- Los seres humanos somos sociables porque solo en la sociedad podemos acceder a desarrollar plenamente las virtudes morales e intelectuales.

1ª pregunta Aristóteles EBAU

 Para poner en práctica nuestras habilidades a la hora de hacer el examen tenéis que leer el fragmento siguiente y resolver los ejercicios que figuran al final.


Por tanto, está claro que la ciudad es una de las cosas naturales y que el hombre es, por naturaleza, un animal cívico. Y el enemigo de la sociedad ciudadana es, por naturaleza, y no por casualidad, o bien un ser inferior o más que un hombre

Aristóteles; Política, Libro I, Cap. II


1. Contexto histórico-filosófico:




2. Identifique el problema a que responde:





3. Temática




4. Tesis




5Argumentos